POLICÍAS A JUICIO ORAL POR FALSIFICAR FIRMA DE UN MUERTO
Así lo informaron hoy fuentes tribunalicias, quienes señalaron que la medida -dictada por la Sala I del Tribunal- alcanzó a la auxiliar 4ª Marcela Noemí D’Alessandro, su madre Ilda Gonzalez de D’Alessandro y el suboficial Rubén Darío Adatti, con quien la mujer policía mantenía relaciones sentimentales.
En su resolución -contenida en cinco carillas y a la que Télam tuvo acceso- los camaristas Eduardo Freiler, Horacio Raúl Vigliani y Gabiel Cavallo coincidieron en confirmar los procesamientos del trío como coautores del delito previsto en el primer párrafo del artículo 292 del Código Penal.
Esa norma reprime “al que hiciere un documento falso o adulterare uno verdadero” con una pena que va de uno a seis años de prisión, si fuera un título privado; o de los seis meses a los dos años si el adulterado fuese un documento privado.
De acuerdo a constancias del expediente, tras la muerte del padre de la auxiliar D’Alessandro su pareja le ofreció gestionar créditos, administrar bienes del difunto y la venta de un automóvil marca Mitsubishi, modelo 1998, patente BZT 400, y algunas armas de fuego.
Así, el rodado fue “transferido” al suboficial mediante un certificado “08” supuestamente firmado el 7 de mayo de 1999, cuando el propietario había fallecido exactamente un mes antes.
Una pelea posterior de la pareja motivó que la mujer y su madre acusaran a Adatti por estafa, aunque el juez Jorge Luis Ballestero (y ahora la Cámara) entendió que tenía elementos suficientes “para sostener la hipótesis de una connivencia entre los imputados”.
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