POLICÍAS Y LADRONES A LOS TIROS EN EL HOSPITAL DE NIÑOS DE ROSARIO
Por segunda vez en muy poco tiempo, el Hospital de Niños Víctor J. Vilela fue escenario de un cruce de disparos. El nuevo episodio ocurrió la madrugada de ayer cuando un par de ladrones logró apoderarse de un televisor y un horno a microondas pero fueron advertidos por un guardia que dio aviso a la policía y, tras intercambiar algunos tiros, apresó a uno de los maleantes.
El episodio se registró a las 2.30 de ayer cuando dos ladrones ingresaron al hospital por la puerta trasera de la cocina. Tras ello se alzaron con un aparato de TV, un microondas, una bicicleta y algo de ropa, pero fueron sorprendidos por personal del laboratorio del centro asistencial que dio aviso a la guardia policial permanente del lugar.
Así, los custodios empezaron a perseguir a los delincuentes hasta que uno pudo ser detenido cuando estaba llegando a uno de los ingresos que da sobre calle Rueda. Durante la corrida, los ladrones arrojaron los elementos robados y lanzaron algunos disparos contra los policías que debieron repeler la agresión.
En declaraciones a los medios, María del Carmen Carradori, vicedirectora del hospital, se manifestó preocupada “porque tanto este hecho como el robo de algunas imágenes de yeso de la capilla se produjeron muy cerca de los niños y cuando las puertas principales estaban cerradas”.
Asimismo, la funcionaria explicó que “en el hospital hay policías durante las 24 horas y si llegan a tener dificultades piden apoyo”, pero sostuvo que “se está pensando en tener otra tecnología, ya sea algún sistema de alarma o cámaras” que permita individualizar a los ladrones.
Habrá que recordar que el pasado fin de semana, de la capilla del centro asistencial para menores se robaron dos imágenes de vírgenes y dos cuadros con motivos religiosos. El robo fue descubierto por una persona que trabaja en la Pastoral Hospitalaria.
En tanto, la tarde del pasado 27 de abril, a uno de los policías que estaba de custodio en el hospital se le escapó un tiro de su pistola reglamentaria en medio de todos los chicos y sus madres, quienes esperaban ser atendidos en la sala de guardia. Afortunadamente nadie resultó herido en el incidente, aunque uno de los vidrios del ingreso que da sobre calle Dorrego fue perforado por el proyectil. Tras el episodio, algunos testigos aseguraron que “el policía no tenía su pistola en la cartuchera sino que la llevaba en las manos”.
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