POLILADRON : EL COMISARIO DE LOS NEGOCIOS
Las investigaciones sobre los comisarios enriquecidos, parece que también llegó a Entre Ríos. El comisario Sergio Mendoza, actualmente suspendido en su cargo de jefe de la Comisaría Primera, es un caso concreto. Tiene denuncias por el manejo de arbolitos, extraños negocios con casas de cambio de Paraná -donde colocaba bonos falsos- y la extorsión a uno de sus propietarios, a quien llegó a ponerle una pistola en la boca, para que le pague una deuda. Pero también sorprende su crecimiento económico: vive en un coqueto departamento céntrico, tiene dos vehículos y una casa quinta en la Toma Vieja. Gana 1.300 pesos mensuales y su esposa es empleada pública. Cuando lo suspendieron en el cargo, creyó que era por los errores de la custodia policial cometidos con la visita de Néstor Kirchner, a poco de asumir, donde fue golpeado el gobernador. Se equivocó: era por otro motivo que lo suspendían.
Néstor Kirchner llegó a Paraná casi sin anuncios ese mediodía de fines de mayo. Hacía pocas horas que había asumido y fue su primer viaje al interior del país. Había seguido muy de cerca el conflicto docente y su presencia sirvió para terminar de finiquitar el convenio que determinaba el envío de dinero fresco a la provincia y la vuelta a clases. Kirchner llegó con los brazos en alto al edificio del Consejo General de Educación, saludando a la gente. Sergio Montiel -que lo venía acompañando desde el aeródromo paranaense- se escabulló por un lateral y trató de ingresar, pasando desapercibido. Pero no pudo. Un grupo de empleados públicos lo abucheó y le alcanzó a pegar algunos puñetazos, al punto tal de bajarle incluso los anteojos. La embestida de los agresores superó todo control policial. Uno de los responsables era el comisario Sergio Mendoza, jefe de a Comisaría Primera de Paraná, a quien, a los pocos días, suspendieron en el cargo. “Me castigaron por lo de Montiel”, dijo el oficial, a quien lo quisiera oir.
Pero no era esa la verdad. Mendoza está en la mira de la Dirección de Investigaciones de la Policía de Entre Ríos desde principios de año. Sucede que hubo por lo menos dos denuncias, de parte del dueño de una financiera y un abogado, cuyo nombre no trascendió, quienes lo acusaron de ser uno de los organizadores del negocio de los arbolitos en la peatonal San Martín durante el último tiempo y de extorsión. De acuerdo a lo denunciado, según pudo establecer ANALISIS, Mendoza les cobraba protección a los arbolitos e incluso lo habrían detectado en una maniobra con Lecor (bonos cordobeses) falsos que habría traído desde Santa Fe y se los hacía cambiar a los muchachos que coparon el lugar más céntrico de la capital entrerriana. “En una oportunidad llegó a traer 15.000 Lecor en una semana”, se indicó.
Los negocios de Mendoza saltaron cuando Investigaciones allanó una casa de cambios -denominada Cueva por muchos- ubicada en la galería del Teatro, en calle 25 de Junio. “¡Qué venga Tato Mendoza, que venga Tato!”, comenzó a pedir a gritos el responsable del lugar, un señor de apellido Luque, según se indicó. Los policías no podían creer lo que sucedía. Luque, al ser indagado, comenzó a contar una historia de relaciones, que terminó en una investigación y una posterior denuncia penal. Relató que su vinculación se inició a partir de la oferta que le hizo Mendoza, quien se transformó en inversionista de la financiera, con el aporte de unos 11.000 pesos en la mesa de dinero. Incluso, ordenó la presencia casi permanente de dos agentes, que son mellizos y cumplen funciones en la Comisaría Primera que lideraba Mendoza. Los policías también custodiaban otra cueva que regenteaba Luque, ubicada a pocos metros de allí, en la planta baja del edificio de Buenos Aires 151.
También señaló que posteriormente Mendoza comenzó a traer Lecor truchos, que se hacían en Santa Fe, que eran obtenidos de un lugar, ubicado en proximidades a la cancha de Colón, donde tenían planchas para su confección. Así fue como el alto oficial se transformó en el principal accionista de las cuevas de Luque, además de controlar buena parte del negocio de los arbolitos de la peatonal. En la capital santafesina también habría hecho negocio con la colocación de dólares falsos que le habrían traído desde Paraguay, en un Mercedes Benz color blanco, según se manifestó.
(NOTA COMPLETA EN LA EDICION DE PAPEL DE ANALISIS DIGITAL)
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