PONCE DE LEÓN, ENTRE LA EUFORIA Y LA SORPRESA
Dale Gabriel, una vuelta más y sos el campeón …
—No, Sergio, voy a tener que esperar hasta Mar del Plata. Me falta un punto…”
—No, Gabriel, dale, que estás a punto de ser campeón…
La comunicación entre Gabriel Ponce de León, en su Focus y en plena pista, y Sergio Raimondi, uno de sus mecánicos, en boxes, se cortó en la vuelta final, y por encima de algún griterío aislado, Gabriel recién supo que era por segunda vez campeón de TC 2000 cuando otro integrante de su equipo se lo informó al llegar al parque cerrado… Tardó en creerle, y por eso tal vez el festejo no tuvo la efusividad esperada. Y porque la conquista sorprendió hasta la gente de Ford.
No se trata de una escena de ciencia ficción. Fue la extraña realidad que ayer presidió en el Oscar Cabalén cordobés la definición del título de TC 2000. Todo, por esos dos puntos que en las posiciones oficiales previas faltaban sumar (tenía 107 y en realidad eran 109) en el haber de Ponce. El error partió de no recordar que por reglamento los que participan sólo en las tres últimas fechas no suman puntos. Por eso el tercer lugar del reaparecido Daniel Cingolani en la anterior carrera en San Luis no tuvo valor de puntaje e hizo que los que siguieron en la clasificación sumaran algunos más. Entre ellos estaba Ponce, que fue sexto. Habitualmente esto da 6 puntos, pero al descartar a Cingolani agregó 8.
Nadie recordó esto hasta poco antes de terminar la carrera. En ese momento, con Hernández primero y Ponce tercero, la diferencia según el puntaje oficial quedaba en 19 y por lo tanto, con 20 en juego, postergaba la definición hasta Mar del Plata. Pero no. Desde la CDA del ACA alguien reparó en el “detalle” que cambió todo. Porque en la pista, Omar Martínez, por entonces cuarto, no tuvo la misma facilidad, ni la decisión, que habían tenido Hernández y Bugliotti para superar a Ponce. Si lo hubiese hecho, la definición habría tenido que esperar. Pero el Gurí no lo hizo, y como en 2001, aunque con mayor sorpresa, Ponce selló su título en el Cabalén.
La gente de prensa del TC 2000 reconoció su error. Pero tan o más extraño que semejante perla se les haya pasado, fue que estos dos puntos también pasaron inadvertidos para el equipo Berta. Un equipo que, como los otros oficiales, suele cuestionar hasta el mínimo detalle de los reglamentos. A ese mismo equipo Berta que, como ningún otro, objetó el reglamento 2004 de la categoría. Increíble pero real.
Si grata fue la sorpresa para Ponce, amarga resultó para Walter Hernández. Como todos, había hecho sus cálculos: ganando y con Ponce tercero o más retrasado, estiraba hasta la fecha final la lucha por el título con su compañero. Iba en camino de festejarlo cuando, como contó, “alguien de la televisión me dijo que Ponce ya era campeón …”. Desde entonces Walter tuvo que hacer esfuerzos, no siempre exitosos, para disimular la entendible bronca y amargura por un triunfo que sólo sirvió para cortar dos años sin victorias y dedicarlo a la memoria de su recientemente fallecido padre.
“Se nos pasaron…”, dijo sin mucha convicción Orestito Berta sobre los famosos dos puntos. El mismo Orestito que, un día antes, repetía que le daba “igual” la definición. Quizá, como muchos, la imaginaba postergada hasta Mar del Plata, pero sin que saliera de sus pilotos. Un buen plan, pero que falló porque alguien descubrió esos dos puntos…
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