PONCE DE LEÓN LLEGÓ ANTES PERO PERDIÓ EN LA REVISIÓN
Si alguien, y fueron muchos, se había quejado con bastante razón del aburrimiento que durante las interminables 42 vueltas que entregó esta 8ª fecha del TC 2000, rápidamente encontraron compensación con las bombas que sacudieron la tranquilidad de la soleada tarde de Concordia. Es que tras la revisión técnica se derrumbó nada menos que la sólida imagen victoriosa que un ratito antes había dejado Gabriel Ponce de León con un triunfo de punta a punta y también el brillante cuarto puesto al que había trepado Crispín Beitía desde el lugar 29 en el que largó tras su retraso en la serie por un toque provocado por Ortelli al ser cerrado por Basso. Ambos Ford Focus, pertenecientes a distintos equipos de Oreste Berta, fueron cuestionados por no respetar la distancia mínima de 100 milímetros que debe existir entre el perfil del alerón y la tapa del baúl. El comisario técnico Marcelo Rodríguez obró de oficio y con su decisión Christian Ledesma se transformó en el nuevo y sorpresivo ganador.
“Cuando salí de la conferencia de prensa, un integrante del equipo me dijo que habían algunos problemas con el auto. Como tenía que volver rápido a Buenos Aires, no me quedé a ver la revisión técnica. Obviamente lamento lo que pasó pero ya está, habrá que seguir trabajando porque parece que la mala racha no se quiere ir”, fue el comentario que sin tono de gran amargura le hizo Ponce de León a Clarín, cuando la alegría por el reencuentro con la victoria pasaba a convertirse en pesadilla. En cambio, su tono de voz alcanzó mayor fuerza cuando ante el recuerdo de su otra desclasificación en San Juan, paradójicamente la última carrera en la que había subido al podio, se le planteó la inquietud sobre alguna probable persecución a los autos de Berta dada la actual frialdad de las relaciones del Mago con el TC 2000 y su cercanía con el Top Race con la provisión de motores para el 2005. “Eso hay que preguntárselo a Orestito”, respondió Ponce con firmeza.
Todavía en el escenario de los hechos, o sea en el circuito, Orestito Berta descartó a las cuatro y media de la tarde cualquier persecución y sólo mostró alguna curiosidad por la resuelta forma con que los comisarios técnicos encararon el alerón como elemento inicial a verificar. “Admitimos el error pero ese tipo de alerón lo venimos usando hace cuatro años y por lo tanto pasó varias verificaciones técnicas sin problemas”, comentó Berta hijo antes de considerar que la diferencia de medida del alerón no influyó en la performance del auto. La utilidad del alerón es otorgar mayor o menor carga, según se requiera, para mejorar la tracción de los autos y aprovechar mejor su potencia en la salida de las curvas.
Este es un punto fundamental en circuitos no muy veloces como el de Concordia. Todos los pilotos de Berta coincidieron en el fin de semana en elogiar las mejoras en la tracción de los Focus, pero no todos usaron el mismo alerón. Diego Aventín utilizó uno de plano simple que pasó la revisión y por eso avanzó al segundo lugar. También tenía uno similar Nelson García. Pero completando su mal domingo, que empezó cuando se le trabó el arranque y no pudo largar su serie desperdiciando así su pole del sábado, García se despistó al romper una goma cuando venía 7º tras avanzar desde el último lugar. El bueno de Chiqui no se merecía tanta mala suerte ante sus coterráneos.
Los próximos días dirán si esta nueva desclasificación de los Focus de Berta deja más tela para cortar. Por ahora no cierra mucho que un equipo de probado profesionalismo y eficiencia haya descuidado otra vez un detalle importante como la medida de los alerones, como también suena extraño que Orestito diga que esos mismos alerones objetados pasaron exitosamente varias revisiones técnicas. Si es cierto, ¿qué habrá cambiado para que también haya cambiado la forma de revisar a los autos de Berta?
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