PÓQUER ARGENTINO
Desde el regreso del circuito profesional a la Argentina, este ATP de Buenos Aires es el que ha tenido una mayor invasión de la Armada Española. Pero la gente de la Legión, al menos, en la apertura, se encargó de frenar la propuesta expansiva de una de las grandes potencias del mundo.
Así fue que la única escala del circuito internacional en nuestro país cerró su jornada inaugural con cuatro triunfos argentinos, generados por Guillermo Cañas, Mariano Zabaleta, José Acasuso y Juan Mónaco.
Cañas (3ero) derrotó al español Alex Corretja, finalista del abierto francés en 1998 y 2001 y ex N° 2 del mundo, por 6-3 y 6-1, en 1h10m; Zabaleta, a otro español, Alex Calatrava, por 6-3 y 6-2, y el misionero Acasuso le ganó al francés Paul-Henri Mathieu por el mismo score. Por la noche, Mónaco batió al español Albert Costa, campeón de Roland Garros en 2002, por 7-5 y 6-4.
En el caso de Cañas, pisar el court central del Buenos Aires era un desafío especial. Su historia en este torneo sólo fue positiva en 2001, cuando perdió en los cuartos ante el posterior campeón, Guga Kuerten. Después, sus pasos fueron negativos: derrotas en las primeras ruedas con el español David Sánchez (2002) y el italiano Filippo Volandri (2004).Tal vez por ello, pudo verse poco de ese Cañas que en el segundo semestre de la última temporada alzó los tres títulos que le permitieron ser el argentino con más títulos en 2004.
Enfrente estaba Corretja, que si bien está lejos de ser aquel el incansable batallador, intentó moverse como un zorro en el polvo de ladrillo del Buenos Aires que lo vio campeón en el South American Open, en 1994. Pero después del quiebre en el séptimo game del primer parcial, Cañas se paró más firme en el terreno, movió al catalán y selló el pase a los hasta ayer esquivos octavos de final.”Para mí, el debut es difícil, nunca tuve buenos resultados acá. Me falta sentirme cómodo, es una presión extra que hay que saber manejar, sobre todo estando en casa. También es verdad que no juego sobre polvo desde Umag (en agosto último)”, comentó Cañas, que ahora espera por otro español: Ferrer o Martín.
Sustentado en el servicio y aprovechando los errores no forzados de su rival, Acasuso pisó fuerte en el Buenos Aires, donde llegó a la primera final de su carrera, en 2001. Mathieu era una de las grandes promesas del tenis francés y formaba parte de la generación que integraban Coria y Nalbandian. Pero después de perder, en 2002, la final de la Copa Davis ante Rusia -estaba dos sets arriba en el quinto punto ante Mikhail Youzhny-, su luz se apagó como una estrella fugaz.
En el cierre de la jornada diurna, Mariano Zabaleta mostró la misma firmeza que tuvo en las declaraciones contra Fernando González (ver aparte), por el modo en que el chileno manejó al público en el reciente choque en Viña del Mar. Ante el sobrino de Santiago Calatrava, el famoso arquitecto español, el tandilense tuvo una tarea firme, no cometió errores no forzados y se lo notó muy concentrado.
Más tarde, el vigor juvenil de Mónaco se encargó de cerrarle el paso al experimentado Costa. Con un juego profundo y escasos errores, el tandilense le ganó a un rival que dejó atrás sus mejores días.
La primera jornada, entonces, concluyó con sabor argentino. Un buen aperitivo para el “Súper Martes” que tendrá nada menos que a dos campeones de Roland Garros y dos ganadores de torneos en esta temporada, Gaudio y Moya, más un choque que para no perderse: el de Nadal y el cordobés Calleri. Un lujo para un torneo al que sólo le hace falta sol en lugar de lluvia.
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