POR CADA PROFESIONAL HAY UN ANALFABETO EN NUESTRA CIUDAD
En la ciudad de Santa Fe hay un analfabeto por cada profesional: 33.302 personas sobre 30.604, respectivamente. En los últimos diez años la cantidad de analfabetos de nuestro medio disminuyó sólo a un promedio de 800 por año o sea que a este ritmo se necesitarán 40 años para alfabetizar a todos los santafesinos adultos sin instrucción.
Los datos surgen de un informe del Movimiento Los Sin Techo, titulado Combatir el analfabetismo es defender la lengua, en base a los últimos datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda realizado por el Indec en el año 2001.
La Argentina es un país pionero en políticas de educación universal y sin embargo hoy tenemos altos niveles de analfabetismo. El 17,9 % de la población mayor de quince años del país, o sea 4.657.462 personas no terminó la escuela primaria.
En la provincia de Santa Fe el 17,5% de su población urbana mayor de quince años o sea 386.752 personas no han terminado la escuela primaria. Un tercio de los santafesinos analfabetos reside en las ciudades de Rosario (95.808) y en Santa Fe (33.302).
Entre las ciudades con mayor cantidad de analfabetos se encuentran Villa Gobernador Gálvez (12.528), Rafaela (9.306) Reconquista (8.522) y Santo Tomé (9.165). Mirado desde otra relación, en nuestra ciudad hay un analfabeto cada ocho personas, proporción que se eleva a uno cada seis en el total provincial.
Los Sin Techo refiere en el paper que “la falta de instrucción es padecida totalmente por los sectores más pobres, o sea que la desigualdad educativa se corresponde con la desigualdad económica y social”.
Según censos del movimiento, más del 40% de los adultos del sector marginado no ha terminado la escolaridad elemental, a los que se le suma la baja proporción de jóvenes que realiza estudios más allá del ciclo educativo básico y los malos niveles educativos de la población infantil que asiste a la escuela primaria.
Dos por uno
El estudio compara los dos extremos de la pirámide educativa, los de menor instrucción con los de mayor, es decir, aquellos que han concluido los niveles universitarios o terciarios. En la provincia hay dos analfabetos por cada profesional, mientras que en nuestra ciudad la relación es de uno a uno.
Se define analfabeto como aquel que no puede acceder al uso de la escritura y la lectura del idioma donde vive, tanto por no haber ido a la escuela o por no haberla terminado.
Recientemente se realizó en nuestra provincia el III Congreso Internacional de la Lengua donde personalidades, académicos y autoridades de Iberoamérica debatieron el tema de la globalización y de nuestra identidad lingüística, y sobre distintas formas de fortalecerla y de enfrentar los nuevos desafíos de nuestro tiempo.
“El Congreso de la Lengua tendría que ser una ocasión para que los santafesinos miremos en nuestra realidad las situaciones que cuestionan el buen uso y la difusión del lenguaje español”, analiza Los Sin Techo.
La organización considera que la lengua constituye un instrumento de identidad; el idioma no sólo nos ayuda a comunicarnos sino que constituye la base del pensamiento y, por ende, del desarrollo humano. Saber leer y escribir es un derecho humano y una condición indispensable para toda inserción laboral. “La pobreza y una de sus secuelas -la ignorancia- constituyen una situación que condiciona y jaquea la base de nuestro idioma y de todo desarrollo básico del individuo”, agrega.
Alfabetizar debe ser una cuestión de Estado
El informe de Los Sin Techo señala que si a los participantes del Congreso de la Lengua les correspondió debatir y proponer respuestas sobre la difusión del lenguaje en Brasil, China o Estados Unidos, “a los santafesinos nos cabe la responsabilidad de emprender la defensa de la lengua en nuestra propia ciudad”.
“Esta tarea -sugiere- debe empezar por difundir el idioma español entre los sectores más pobres. Alfabetizar, o sea, enseñar a leer y escribir será nuestra mejor acción común en defensa de nuestra identidad y nuestro idioma”.
Por último, hace un llamado a trabajar “para que cada niño y joven del sector pobre tenga la oportunidad de leer al Quijote, a Borges o a Gastón Gori. Entonces habremos consolidado el lenguaje español en nuestra ciudad. De la misma forma que el Congreso fue una preocupación oficial, la alfabetización debe constituirse en una cuestión de Estado, la dirigencia política debe asumir sus responsabilidades y obligaciones en este tema”.
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