POR DEMORAS Y RESISTENCIAS, NO CAMBIA LA HORA DURANTE EL VERANO
La modificación del huso horario que se iba a aplicar entre octubre y marzo quedó prácticamente descartada para este año. Las diferentes posturas entre las áreas oficiales que debían definir la instrumentación de la medida y el escaso interés evidenciado entre los legisladores habrían llevado al archivo de la iniciativa, que apuntaba al adelantamiento de la hora hasta el inicio del otoño.
El proyecto fue elaborado por la Secretaría de Energía y apuntaba a obtener un ahorro en el consumo del 3 al 5% por el mayor aprovechamiento de la luz solar y el corrimiento de los horarios críticos de demanda en el sistema eléctrico. Según el esquema diseñado por técnicos de ese área, el adelantamiento de los relojes debía producirse el 17 de octubre y su vigencia se iba extender hasta mediados de marzo.
La medida se había encuadrado dentro del Programa de Uso Racional de la Energía Eléctrica (PUREE), vigente desde mediados de año. Mientras el programa gemelo del gas fue suspendido hasta abril, el PUREE mantiene en pie los premios y castigos para los clientes residenciales y comerciales de las eléctricas.
Tras recibir la propuesta, el Ministerio de Planificación Federal que conduce Julio de Vido giró el expediente a la Secretaría Legal y Técnica, que debía completar la tarea normativa. Pero a partir de ese momento asomaron diferencias de criterios, que hasta ahora no pudieron ser resueltas.
Para los funcionarios de Planificación el cambio del huso horario se podía concretar por medio de un “decreto de necesidad y urgencia”. En cambio, para los técnicos del área legal, que comanda Carlos Zanini, lo más adecuado y prolijo era un “proyecto de ley” que deje la definición del tema en manos del Congreso.
Hasta ahora, las autoridades no están convencidas de que el mejor camino sea la remisión del cambio horario al Parlamento. Por los sondeos realizados, ni los diputados ni los senadores estarían dispuestos a aprobar en forma acelarada una ley que obligue a las provincias al cambiar la hora. Si bien varios legisladores están de acuerdo, consideran que debería darse un debate amplio antes de tomar una decisión que corre el riesgo de ser reprobada por los gobiernos provinciales.
Pese a la opinión contraria de Legal y Técnica, en Energía siguen insistiendo en que todavía se pueden modificar los relojes a mediados de noviembre por decreto. Pero, a juzgar por las últimas señales de la Casa Rosada, la decisión sería dejar la hora sin cambios por este año y volver a plantear la modificación con más tiempo y consenso en 2005.
El adelantamiento de la hora es una medida que casi todos los países vecinos ponen en práctica en los últimos meses del año. Uruguay y Chile ya cambiaron la hora en octubre, y la mayoría de los estados brasileños harán lo mismo a partir de esta semana.
Aquí, las idas y vueltas están en línea con la política errática en el manejo de la hora de los últimos 80 años. En 1999, el Congreso aprobó la ley 25.255 que fijaba la adopción de un huso en invierno y otro en verano. Pero ese cambio nunca llegó porque se probó que en lugar de un ahorro iba a crecer el consumo.
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