POR EL ESCÁNDALO DE CORRUPCIÓN, CAE LA POPULARIDAD DEL GOBIERNO DE LULA
Más malas noticias para el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Una encuesta de la consultora CNI/Sensus acaba de revelar que la confianza que le tiene el pueblo y la popularidad de su Gobierno han bajado cuatro puntos en lo que va de junio.
La caída, que viene a reforzar una tendencia que se registró en marzo de este año, se debe al escándalo desatado a raíz de las denuncias del diputado Roberto Jefferson sobre el pago de sobresueldos para comprar la lealtad de diputados de otros partidos que forman parte de la alianza gobernante.
La encuesta sostiene que el porcentaje de los consultados que creen que el trabajo del Gobierno es “muy bueno o bueno” cayó de un 39 por ciento en marzo a un 35 en junio. En tanto, la cantidad de personas que piensan que el desempeño es “malo o pésimo” subió de un 17 por ciento en el tercer mes del año a un 22. Mientras, 14 de cada 100 personas siguen sosteniendo –desde noviembre de 2004- que es regular.
El sondeo publicado hoy por la cadena O Globo, indica que la confianza en Lula cayó en tres meses de un 60 por ciento a un 56.
La encuesta fue realizada el martes antes de que Jefferson declarara ante el Consejo de Ética de la Cámara de Diputados en donde ratificó sus denuncias sobre corrupción dentro del Gobierno de Lula.
El trabajo sostiene que los principales motivos de las bajas de popularidad y confianza se deben a las denuncias que envuelven a instituciones e integrantes del Gobierno.
El presidente de Brasil enfrenta así otro traspié luego de que ayer sufriera un duro revés luego de que su jefe de Gabinete, José Dirceu, se viera obligado a dimitir debido al escándalo de corrupción en el que se encuentra envuelto.
A Dirceu se le acusa estar al tope de un sistema de compra de voluntades políticas que desembolsaba mensualidades de unos 12.500 dólares para pagarle a diputados de la coalición oficialista.
Estas denuncias fueron realizadas por Jefferson en respuesta a otras que lo involucraban a él dentro del esquema de corrupción de la empresa estatal de Correos.
La renuncia de Dirceu, no agarró por sorpresa a nadie en Brasil. Su dimisión se venía barajando desde las ratificaciones del martes de Jefferson. Sin embargo, la noticia tiene convulsionado a cada uno de los sectores de la sociedad. No es para menos. Se trata de una pieza clave dentro del Gobierno de Lula; de su mano derecha y de uno de los políticos más influyentes dentro del Partido de los Trabajadores (PT).
La renuncia de Dirceu, que se conoció durante un dramático discurso que dio por televisión anoche, fue el desayuno de los lectores de los diarios brasileños que encontraron en sus tapas un detallado relato sobre su dimisión.
La conmoción fue tan grande en el país que mientras el ahora ex jefe de Gabinete presentaba su renuncia al pueblo, otros funcionarios como Jacques Wagner, secretario de Desarrollo Económico, no podían parar de llorar.
Aldo Rebelo, titular de la Secretaría de Coordinación Política, y Paulo Bernardo, de Planeamiento, y el asistente presidencial Gilberto Carvalho tampoco podían detener sus lágrimas. Incluso, Antonio Palocci, el clave ministro de Economía, tuvo que refregarse los ojos varias veces.
Pero Dirceu no se retirará de la política, volverá la semana próxima a su banca de diputado desde donde, prometió, se defenderá de las acusaciones.
Mientras, crecen las críticas por lo sucedido, Lula está dedicado a reestructurar su Gabinete. Uno de los nombres que más fuerte suenan para suceder a Dirceu es el de la actual ministra de Energía, Dilma Rousseff, una funcionaria conocida por su eficacia y capacidad de trabajo.
Según medios televisivos, éste no será el único cambio que hará el presidente. Se especula con que al menos tres ministros más dejarán sus cargos la semana que viene.
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