POR EL FRÍO, EL PAÍS VUELVE A COMPRARLE ENERGÍA A BRASIL
En el día más frío del año, el uso de radiadores eléctricos, caloventores y estufas de cuarzo en los hogares colocó al sistema eléctrico en un récord de demanda y, por lo tanto, en el límite de la capacidad de generación. Así, la Argentina se vio obligada a recurrir nuevamente a Brasil: desde ayer, a las 9, se importan del principal socio del Mercosur 300 megavatios/hora.
No se han registrado, hasta el momento, inconvenientes puntuales graves, como cortes de energía. Pero el riesgo de operar en estas condiciones, y la certeza de que el frío continuará hoy, llevaron ayer a Cammesa, la administradora del sistema argentino, a pedir colaboración a las distintas empresas generadoras del país: desde temprano, ejecutivos de la entidad mixta se comunicaron con todas las firmas para solicitarles que pusieran en funcionamiento todas las máquinas que fuera posible, incluso aquellas que, por su antigüedad, descansan ocultas bajo lonas de plástico a la espera de un inminente retiro.
Muchas de ellas, que datan de la década del 60 y que trabajan con combustibles líquidos, tienen un sobrecosto de generación casi nueve veces superior a un ciclo combinado moderno. Ese precio es asumido por el Estado, en una deuda que acumula el fisco con Cammesa. En números: mientras una central de ciclo combinado produce electricidad por 21 dólares el megavatio/hora, algunas generadoras provinciales lo hacían ayer hasta por 183 dólares.
La Argentina ya había recurrido a Brasil en mayo pasado, durante algunos días de frío, cuando importó 200 mg/h. También el año pasado, con la compra de 500 megavatios, lo máximo que se puede obtener de ese país, porque el tendido de intercambio fue pensado inicialmente más para exportar electricidad que para adquirirla, en momentos en que aquí no se registraban restricciones de oferta.
Los empresarios se cuidaban anoche de no alarmar. Pero confirmaban que, cerca de las 20, la demanda eléctrica orillaba los 17.400 megavatios/hora, la mayor del año. “Estamos al borde, en equilibrio inestable”, dijo uno de los ejecutivos a LA NACION, mientras protestaba contra el artefacto más cuestionado por sus pares en estos días: los caloventores. “¿Sabe lo que significa eso para el sistema? ¡Y uno ve a la gente, en la calle, llevárselos por 40 pesos!”. Sirve aclararlo: esos calefactores consumen hasta 1500 kilovatios, lo que equivale, por ejemplo, a unas 15 lamparitas eléctricas de 100 watts funcionando simultáneamente en una casa.
DE VIDO, TRANQUILO
De todos modos, con excepción de Salto Grande, que no tenía ayer todavía suficiente agua, las centrales hidroeléctricas están haciendo una oportuna contribución al sistema. “Hay agua en todos los embalses, no hay por qué preocuparse”, resumió un director de una de las generadoras más importantes del país.
También el ministro de Planificación, Julio De Vido, buscó aportar tranquilidad durante un acto en la Casa Rosada. “Durante el año hemos batido cerca de seis veces el consumo de energía eléctrica en el día, lo que indica que el sistema está exigido, pero respondiendo ampliamente.”
En la Casa Rosada siempre ha irritado cualquier descripción del estado del sistema o pronóstico crítico sobre el abastecimiento energético. El ministro dijo ayer: “Acordémonos de que, allá por 2004, los que profetizaban la catástrofe hablaban de la desinversión en materia de transporte, que se llevó adelante en estos tres años y que hace posible que la generación todavía sea suficiente. El 18 de agosto vamos a llamar a licitación para 1600 megavatios más”.
En efecto, durante 2004, la escasez de suministro de gas desde los yacimientos produjo augurios privados muy negativos. Finalmente, mediante el uso de fuel oil (en parte importado de Venezuela) y pagando un alto precio -el equivalente, en dos años, a la construcción de un gasoducto que solucionaría definitivamente el problema de abastecimiento de gas para la Argentina-, el Gobierno logró evitar apagones. Los cortes de luz, que fueron rotativos, afectaron en el otoño de 2004 a 31 grandes empresas durante sólo un mes.
De Vido anunció ayer el inicio de obras que podrían aportar más soluciones: “Estamos en tratativas con las provincias de Buenos Aires y de Córdoba para que, más allá de estos 1600 megavatios, podamos estar incluyendo, en junio del año que viene, cerca de 600 megavatios más en la costa y en la zona central de Córdoba para apoyo a la industria. Eso va a garantizar que, seguramente, el año próximo podamos estar diciendo también, no solamente que la generación creció otro 10%, sino que la potencia instalada está creciendo en 2200 megavatios, si podemos llevar adelante estos acuerdos, lo que significa casi un 10% de la capacidad instalada hoy en la Argentina, que es del orden de los 23.000 megavatios”.
Con todo, Cammesa tomó ya precauciones ante inconvenientes como, por ejemplo, la escasez de gas. La mayor parte de las distribuidoras debieron ayer dejar de suministrar fluido para contratos interrumpibles. Metrogas, por ejemplo, se lo cortó a la generadora de Dock Sud, de Endesa. Como esa usina tiene poca capacidad de almacenamiento, Cammesa prefirió reservarla para los próximos días y no le solicitó generación.
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