POR EL RIEGO EN EL CAMPO HAY INTENDENTES EN PIE DE GUERRA
Cada argentino, en promedio, consume 500 litros de agua por día. En Rojas o Pergamino, las grandes bombas que riegan las mejores tierras agrícolas del país pueden extraer 2 millones de litros diarios, un volumen suficiente para atender a 4.000 argentinos. Ambas cosas parecen no colisionar hasta que lo hacen. Ante los primeros problemas en el suministro de agua en sus localidades, los intendentes del norte bonaerense posaron su mirada en los campos cercanos. Detectaron un fuerte aumento de los equipos de riego, al margen de las regulaciones.
Es otro coletazo impensado del “boom” agrícola. La primera luz de alerta surgió en el partido de Rojas, donde en 2004 la ciudad cabecera sufrió una intoxicación masiva: 6.000 personas fueron afectadas por una extraña bacteria que provino del agua. A partir de ese episodio, y tras dos veranos con faltantes de agua, el intendente Norberto Aloe colocó el asunto entre las prioridades. Hoy 11 partidos de la región piden al gobierno de Felipe Solá que tome cartas en el asunto. Todo está por hacerse. La Autoridad del Agua admite no saber cuántas perforaciones existen, a pesar de que es obligatorio declararlas.
Para tener una pista, en Rojas y Salto recurrieron a los técnicos del INTA, que analizaron la situación en base a las imágenes satelitales capaces de detectar los inmensos pivotes de riego que dibujan en el suelo enormes círculos de hasta 70 hectáreas.
En el primer partido los pozos pasaron de 15 a 60 entre 2005 y 2006, mientras que la superficie regada crecía de 1.000 a 4.300 hectáreas. En Salto, la misma medición arrojó que los pozos pasaron de 21 a 69, y que el área saltó de 1.400 a 3.900 hectáreas. “Esto es una porción ínfima de la superficie regada”, aclaró el director de Producción de Rojas, Alberto del Solar Dorrego.
La Provincia cuenta desde 1999 con un Código de Aguas que no se cumple ni se hace cumplir. Obliga a las empresas que decidan regar a que declaren cada pozo y cumplan con ciertas reglas para evitar la sobreexplotación, la contaminación y la salinización de las napas. “Hay que declarar las perforaciones para saber qué es lo que estamos haciendo con el agua. Hoy no lo sabemos”, admitió Guillermo Parmigiani, de la Autoridad del Agua.
El funcionario agregó que es este un problema generalizado en todo el territorio bonaerense: ningún productor declara cuánta agua toma de las napas ni tampoco paga nada por ella. “Chocamos con la creencia de que el agua es gratis, ilimitada y que pertenece al dueño de la tierra”, señaló. Ante el reclamo de los 11 municipios de la Cuenca del Río Arrecifes —que aportan 8% de la cosecha nacional—, la Provincia comenzó a enviar intimaciones.
El conflicto tiene un claro costado económico, porque la pampa húmeda no es como otras regiones, donde los productores necesitan regar y pagan para hacerlo. Aquí se riega para sacar ventajas, tanto productivas como económicas.En Rojas cruzaron los datos del INTA con los mapas catastrales: los pozos generalmente están ubicados en campos alquilados ya sea por los llamados pool de siembra que abarcan grandes superficies o por semilleras que operan en la zona.
Este contenido no está abierto a comentarios

