POR FALTA DE AYUDA EL GRUPO MAM SE FUE DE LA TABLADA
Tras 7 años de un arduo trabajo en La Tablada para recuperar al hombre en su condición de persona humana, los integrantes del Movimiento Abolición de la Miseria (MAM) decidieron autodisolver la asociación civil y dejar todo en manos de Cáritas.
Con el objetivo de hacer conocer a los ex socios que mes a mes colaboraron con la cuota de un peso y a la comunidad en general “que el MAM siempre estuvo en La Tablada, a pesar de que las autoridades recién ahora parecen descubrirla”, Ester Cardellino y Graciela Vera Candioti detallaron los sinsabores que enfrentaron y los verdaderos motivos de la decisión.
“El cansancio y desgaste físico” del pequeño grupo de personas del movimiento, pero fundamentalmente “la sordera permanente e indiferencia de las autoridades y las promesas incumplidas” fueron apagando el entusiasmo.
“No fueron pocos los esfuerzos, desvelos y angustias que vivimos en el barrio desde 1997. Iniciamos una ardua y silenciosa tarea, sin recursos, luchando contra las inclemencias del tiempo, la distancia, la indiferencia de muchos, golpeando puertas de despachos oficiales que algunas veces se abrieron en promesas y muy pocas en hechos concretos, y gritando una realidad de miseria y abandono que incluía desde la contaminación de las aguas no aptas para el consumo humano, hasta la ausencia de un sistema de salud acorde a esa realidad”, afirmaron.
VANOS ESFUERZOS
En respuesta a este último problema, desde el MAM consiguieron que la Facultad de Medicina de la Iglesia Adventista ponga a disposición de la población durante 9 meses a dos médicos para que realicen su pasantía social, ofreciendo todas sus instalaciones. “Infructuosamente, se hace conocer este ofrecimiento a las autoridades del Ministerio de Salud, que no responde a ninguna de nuestras notas”, aseguraron.
Asimismo, por una donación del Rotary Club Santa Fe se instaló una unidad sanitaria móvil, con la promesa de las autoridades de que se atendería a los vecinos dos veces por semana. Sin embargo, esto sólo se cumplió un par de meses y el consultorio “quedó abandonado y luego fue destruido”. Eso sí, todos los funcionarios estuvieron presentes en la inauguración.
En tanto, ofrecieron a las autoridades de entonces de la Secretaría de Estado de Promoción Comunitaria, el centro comunitario para que se brinde el servicio de copa de leche. Dos mujeres del barrio concurrieron a la dependencia para que se les entreguen elementos ofrecidos. “A pesar del costo en dinero y las distancias que debían recorrer, se las hizo ir varias veces sin conseguir absolutamente nada. Esta actitud incidió en el ánimo de la comisión directiva que consideró un desgaste de las personas y una destrucción de las esperanzas de quienes más necesitan”.
SIN PERDÓN
“Todas estas cosas no puedo perdonarlas y me pregunto qué valores hay dentro de un ministerio si no hay interés para solucionar problemas tan graves de una comunidad sumida en el abandono, creo que se les ha paralizado el corazón y sólo tienen la capacidad de delegar. Nunca se animan a ir al barrio, caminarlo, beber el agua que ellos toman y sentir el frío cuando caminan tres kilómetros hacia el dispensario”, aseveró con indignación Ester Cardellino.
Fueron siete años de lucha. “Sin recursos, logramos que la gente empiece a generar cosas, que trabajen la tierra, que manden a sus hijos a las escuelas, que aprendan a bañarse, a usar champú en el cabello y ropa interior, y a calzarse”, enfatizó Vera Candioti.
Por eso se preguntan: “¿Cómo es posible que el Estado, que cuenta con los medios, no pueda hacer algo de lo que hicimos nosotros sin nada?”.
El MAM no está más en La Tablada. Pero dejó su lema para quien quiera oirlo: “Allí donde hay hombres sumidos en la miseria, los derechos humanos son violados y hacerlos respetar es un deber sagrado”.
Más allá de las carpas
Las ex integrantes del grupo MAM se mostraron sumamente afligidas por la falta de interés de las autoridades y de la comunidad por las familias de La Tablada.
“Ahora está puesta la atención sólo en las carpas, pero la inundación destapó la realidad que estaba detrás, de la gente estable de La Tablada, y de la que nadie se ocupa”.
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