POR LA CRISIS, CAE LA POPULARIDAD DE LULA
La popularidad del presidente Luiz Inacio Lula da Silva se derrumbó casi 10 puntos y llegó a 50% en septiembre, un récord en sus 32 meses de gobierno, reveló hoy una encuesta.
En julio último, cuando se realizó la última encuesta, la aprobación del presidente era de 59,9%.
La encuesta fue realizada por la firma Sensus, por encargo de la Confederación Nacional de Transporte (CNT), con 2000 personas entre el 6 y 8 de septiembre en 195 de los más de 5500 municipios brasileños. Su margen de error es de 3%.
Lula nunca tuvo niveles tan bajos de aprobación desde su llegada a la presidencia en enero de 2003. En junio del año pasado había llegado a 54,1% también como consecuencia de una denuncia de corrupción surgida a comienzos de 2004.
Consecuencias de la crisis. La muestra evidencia que Lula empieza a sentir el desgaste de tres meses de crisis política, desatada a fines en junio por denuncias de corrupción en las filas de su Partido de los Trabajadores (PT) y miembros del gobierno.
Las denuncias no han cesado en estos 100 días y diariamente surgen revelaciones que sugieren actos deshonestos por parte del PT, sus aliados y estrechos colaboradores de Lula.
El presidente, quien desde el lunes y hasta 15 de septiembre realiza una gira oficial en Guatemala y tiene prevista una visita a las Naciones Unidas, ha reiterado que no sabía que hubiesen irregularidades en el partido y que fue “traicionado” por militantes del PT, cuyos nombres no ha revelado.
Caída esperada. La caída “era esperada, pues otros sondeos habían anticipado que bajaría el nivel de aceptación (del presidente) a causa del escándalo”, dijo en conversación telefónica Cristiano Noronha, analista político de la firma consultora Arko Advice, en Brasilia.
“Pero Lula no está muerto, aún cuenta con respaldo”, agregó el analista refiriéndose a que los niveles de aprobación del mandatario aún están en un destacado 50%, un porcentaje elevado considerando la intensidad y persistencia de las denuncias.
Otra renuncia. El ex obispo Carlos Rodrigues, sobre quien pesaba un pedido de casación por denuncias de corrupción, renunció a su mandato como diputado por el Partido Liberal (PL).
Se trata de la segunda renuncia parlamentaria desde el inicio de la crisis política, en junio: la primera fue la del presidente del PL, Valdemar Costa Neto, que dimitió en agosto.
De esa forma, ambos diputados evitaron que el Congreso se expidiera sobre la casación de sus respectivos mandatos y podrán presentarse como candidatos en las elecciones de 2006.
Rodrigues formalizó su renuncia en el Congreso, con una carta presentada a última hora de ayer, y según justificó hoy a la prensa “no iba a esperar que se juzgara mi mandato, decidí renunciar”.
Rodrigues admitió en su carta al Congreso haber recibido 400.000 reales, unos 171.000 dólares, de las cuentas del publicista Marcos Valerio, acusado de fraude y evasión fiscal, “para cubrir gastos de campaña” del PL carioca.
El ex diputado argumentó que no tenía “cómo enfrentar” el proceso del Congreso que analiza el pedido de casación de los mandatos de otros 17 parlamentarios alcanzados por denuncias de corrupción, porque “hay prejuicios” sobre su condición de evangélico.
El 1° de agosto, el presidente del PL, Valdemar Costa Neto, fue el primer diputado en renunciar, tras haber sido acusado de participar del esquema de presunto pago de sobornos a parlamentarios, por parte del Partido de los Trabajadores (PT).
En su discurso de renuncia, Costa Neto admitió haber recibido dinero del PT y dijo que fue “inducido a error” al aceptar la “donación sin documentación oficial”.
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