POR LA DEUDA, LAVAGNA HIZO UNA DURA ADVERTENCIA A ITALIA
Antes de partir de regreso hacia Buenos Aires, Roberto Lavagna hizo un duro planteo a Italia. “Van a tener que elegir” entre la relación histórica con la Argentina o las presiones de los bonistas, dijo. Responsabilizó a ese país, junto a Japón, por el duro comunicado del Grupo de los Siete (G7) que el viernes pasado urgió a la Argentina a “implementar cuanto antes las acciones previas” requeridas para cumplir con el programa del FMI y a lograr una alta participación de los acreedores en una reestructuración de la deuda.
Después de calificar a Italia de “país muy querido” con lazos afectivos “muy fuertes con nosotros”, Lavagna le advirtió sin embargo que “en algún punto se va ver en la necesidad de decidir y de elegir entre una relación estratégica, una relación histórica con nosotros, o la relación con algunos bancos, con algunos comisionistas que fueron en parte responsables también del proceso por el cual muchos italianos de ingresos menores o medios tomaron papeles argentinos”.
“Yo tuve ayer una excelente relación personal con el nuevo ministro (italiano de Economía, Domenico Siniscalco) —añadió Lavagna—. Pero al mismo tiempo el ministro Siniscalco hizo un discurso que fue muy duro. Entonces está claro que hay una contradicción y que en algún punto van a tener que resolver esa contradicción. Yo aspiro a que las cosas que tenemos en común, los valores, la historia, hagan que se decida por esto y no por cuestiones ligadas a una cuestión puntual como es ésta de la deuda”.
Fue en una conferencia de prensa ofrecida a poco de embarcar de regreso a Buenos Aires. Después de Italia, Lavagna embistió contra Japón, al que colocó en la categoría de los países “que tienen las características de hablar, a veces, sin escuchar”. El ministro argentino dijo que percibía en Japón “una cierta actitud de querer dar lecciones en materia financiera, pero ayer mismo durante la sesión se mostró que no están dispuestos a escuchar argumentos por ejemplo en el área comercial y tiene una postura cerradamente proteccionista hispersubsidiadora”.
Lo cierto es que el G7, que reúne a los países ricos, no fue el único en emitir un duro comunicado con respecto a la Argentina. También lo hizo la Unión Europea. Y si bien el Gobierno, con apoyo de Brasil, logró que el FMI emitiese un comunicado más positivo que los otros dos, el director gerente del Fondo, Rodrigo Rato, y el subsecretario del Tesoro de EE.UU., John Taylor, hicieron declaraciones igualmente duras.
Pocas veces Lavagna pierde el control. Pero durante el encuentro que tuvo ayer con un grupo de periodistas se lo vio tensionado. Cuando se le preguntó si las declaraciones de Néstor Kichner, cuando dijo que Rato era como un “patrón de estancia”, habían tenido un impacto negativo en el G7, respondió: “Eso no tiene ninguna importancia, yo entiendo que eso vende diarios, pero no tiene importancia”. También cuando esta corresponsal le preguntó si Argentina realizará las reformas que pedía el G7 para cumplir con el Fondo, el ministro disparó: “¿Cómo se le ocurre preguntarme eso?”
Lavagna considera que todas las presiones de este fin de semana sólo son parte de las maniobras que se dan al final de un proceso de reestructuración de deuda. “No nos asombran”, señaló. Incluso cuando se le preguntó sobre el marco regulatorio para los servicios públicos que reclamaron algunos países europeos, Lavagna calificó al punto sólo “como el tema que está de moda”.
Lavagna dijo que el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, va a trabajar hoy en Nueva York “los detalles de la oferta, cuestiones operativas”. Según el ministro, los bancos colocadores serán elegidos por los bancos asesores. “La estrategia la deciden ellos. Ellos tienen un nivel de estímulo que es el nivel del canje.”
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