POR LOS ATENTADOS, LOS LONDINENSES DEBERÁN PAGAR MÁS IMPUESTOS
Luego de los atentados que sacudieron a la capital británica en las últimas semanas, los londinenses podrían verse obligados a pagar un “impuesto antiterrorista”, que sirva para financiar los operativos policiales de Scotland Yard y la protección de millones de personas que utilizan los servicios de transporte público.
Según el diario The Times, los residentes de la capital británica pueden ver en los próximos mes un aumento del impuesto municipal (council tax), sobre todo por el alto nivel de alerta en la ciudad a raíz de los ataques de los días 7 y 21 del mes pasado contra la red de transporte.
Los costos de la investigación policial de los ataques ascienden a unas 500.000 libras esterlinas por día, equivalentes a casi un millón de dólares, y los responsables financieros de la policía metropolitana ven con preocupación cómo caen las reservas de la fuerza y un fondo extra que le fue otorgado en abril pasado para financiar operaciones antiterroristas.
“Estamos en consulta con el gobierno británico sobre fondos adicionales. Obviamente, no tenemos recursos infinitos y tendremos que encontrar el dinero en otra parte”, indicó una fuente policial al diario británico.
Un total de 56 personas murieron en los atentados coordinados del 7 del mes pasado, incluidos los cuatro atacantes. Desde entonces, y tras la segunda serie de ataques, dos semanas después, unos mil agentes -con turnos de hasta 12 horas diarias los siete días de la semana- fueron distribuidos en estaciones ferroviarias y del tren subterráneo en toda la ciudad, en un intento por evitar nuevos ataques.
De hecho, la policía londinense ha debido hacer frente a numerosos alertas de seguridad en las últimas semanas, lo cual ha provocado el cierre frecuente de calles y estaciones en la nerviosa capital británica. En la mayoría de los casos, las alarmas son provocadas por paquetes sospechosos, que resultan ser inofensivos, pero el nivel de alerta se mantiene elevado.
LA INVESTIGACIÓN
Por otra parte, en el marco de la extensa investigación, un joven de 23 años, Ismael Abdurahman, se convirtió ayer en el primer acusado en relación con los ataques del día 21, aunque no es uno de los cuatro sospechosos de haber estado directamente involucrados en los fallidos atentados de ese día.
“Entre el 23 y el 28 de julio [el acusado] tenía información que él sabía o creía que sería de asistencia material para garantizar la detención, el procesamiento y la condena de otra persona en Gran Bretaña por una ofensa vinculada a la comisión, la perpetración y el instigamiento de un acto de terrorismo”, señala la acusación.
En tanto, el presidente de Zambia, Levy Mwanawasa, confirmó ayer que deportará “muy pronto” a Gran Bretaña al británico-indio Haroon Rashid Aswat, supuestamente vinculado a los atentados del 7 del mes último. El mandatario anunció que después de analizar si entregaría al sospechoso a Gran Bretaña o a Estados Unidos, que también lo reclama en extradición, su gobierno optó por la primera alternativa.
Aswat, de 30 años, fue arrestado el 20 de julio en Lusaka, en Zambia, tras llegar a ese país desde Zimbabwe. Según la prensa británica, podría tratarse del autor intelectual o “cerebro” de la primera serie de ataques. Según reveló días atrás la prensa estadounidense, los investigadores británicos descubrieron que el teléfono celular de Aswat había recibido en los días previos a los ataques coordinados una veintena de llamadas de los cuatro autores de los atentados suicidas.
Este contenido no está abierto a comentarios

