POR LOS DICHOS DEL NUEVO CANCILLER, KIRCHNER DEMORA SU VIAJE A CHILE
El presidente de Chile, Ricardo Lagos, minimizó ayer el impacto de los cuestionamientos que su flamante canciller, Ignacio Walker, hizo al peronismo y al presidente Néstor Kirchner en mayo pasado, en pleno conflicto con Santiago por la crisis energética. Para el Gobierno argentino, en cambio, no hay disculpa que valga para aquellas afirmaciones: Kirchner decidió suspender su demorada visita oficial a Santiago prevista para finales de noviembre y levantar el encuentro del martes con el nuevo embajador Luis Maira.
El viernes, día de la jura del nuevo canciller chileno, Clarín reprodujo párrafos de un artículo aparecido en El Mercurio en mayo donde Walker atribuyó al peronismo rasgos “autoritarios” y “fascistoides” y cuestionó la voluntad del presidente Kirchner de cumplir con los compromisos en materia energética asumidos una década atrás.
El texto de Walker no sólo amenaza con retroceder la situación a los difíciles días del invierno, cuando la Argentina decidió de manera unilateral reducir el suministro de gas a Chile. Despierta además en el Gobierno una profunda desconfianza sobre la voluntad del nuevo canciller de progresar en la relación bilateral.
Así se lo transmitió Kirchner al canciller Bielsa el viernes, a última hora, en un diálogo desde Río Gallegos. “Las disculpas no alcanzan. Acá el problema es que no se va a poder trabajar con una persona que piensa de esa manera”, le dijo el Presidente.
“Se vienen otros tres meses de frialdad con Chile”, dijo ayer una calificada fuente del Gobierno.
Bielsa había recibido una disculpa privada de Walker en una conversación que mantuvieron por teléfono el viernes por la tarde, según trascendió de fuentes de la Cancillería. El Gobierno estuvo a punto de dar por superado el episodio, pero horas más tarde reclamó una disculpa pública.
El ministro chileno lo hizo anoche al diario La Tercera. “Si alguien ha podido sentirse ofendido por una columna publicada por mi hace unos meses, ofrezco mis sinceras disculpas”, dijo.
Lagos intervino ayer con voluntad conciliadora e igual firmeza. Como en su momento dije ‘no quiero gasificar las relaciones con la Argentina’, tampoco sería bueno hacerlas depender de un artículo escrito en otro carácter, en otro momento”, dijo Lagos.
El presidente chileno se ve en la difícil encrucijada de no desautorizar las opiniones de su nuevo canciller, expresadas en privado y en otro contexto de la relación con la Argentina. Mucho menos en vísperas de un año electoral: Walker sucedió a Soledad Alvear, precandidata del oficialismo para las elecciones presidenciales.
Pero también Lagos procura no resentir su relación con Kirchner, que acaba apenas de ser recuperada: Lagos visitó la Argentina en setiembre para un homenaje a Pablo Neruda, en un intento por mejorar las relaciones después de los roces que surgieron durante la crisis energética.
El recorte de gas dispuesto por la Argentina en el invierno había impactado en el frente interno de Lagos: la oposición de derecha le reclamó entonces al presidente por su falta de reacción ante el incumplimiento argentino.
La situación es compleja a ambos lados de la Cordillera. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro del Interior chileno, José Miguel Insulza, se comunicaron ayer en busca de una solución satisfactoria a los dos gobiernos. No encontraron la fórmula.
Hay voluntad política y empatía entre los dos gobiernos, pero no será fácil terminar con décadas de desconfianza. Un dato lo muestra: el elegido de Lagos para suceder a Alvear en la Cancillería era en realidad Mariano González, el ex embajador chileno en Gran Bretaña que asistió a una celebración en Londres por el último aniversario de la derrota argentina en Malvinas.
Este contenido no está abierto a comentarios

