POR MÁS GLORIA: LAS LEONAS DAN EL PRIMER PASO EN CHILE
Aquí nacieron las Leonas. Fue en el transcurso de los Juegos Olímpicos de 2000, cuando venían golpeadas por una derrota con España y encontraron un símbolo que las condujo finalmente a un lugar en el podio. Obtuvieron la medalla plateada, identificadas con esa imagen felina que representaba la garra y la autoprotección del grupo.
Tras la caída con Australia en el partido decisivo, la postal final reunió a las chicas argentinas en las tarimas, felices ante un público fervoroso; ellas, más brillantes que nunca con sus ramos de flores. En el pecho, sobre la camiseta celeste y blanca, tenían el dibujo de la leona. De allí en más quedarían emparentadas para siempre con esa figura.
El escenario de aquella fiesta fue el State Hockey Centre, en el Parque Olímpico de esta ciudad. El mismo que cobijará desde hoy el XI Champions Trophy, el certamen que reúne a los seis mejores equipos de hockey del mundo y que es el tercero en importancia detrás de los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo.
En un apasionante choque de estilos medirán fuerzas la Argentina, Holanda, China, Australia, Inglaterra y Corea. Así, en ese orden, se ubicaron en la clasificación final en la última Copa del Mundo, en diciembre de 2002 en Perth. Por ese motivo obtuvieron el derecho de formar parte del certamen.
La Argentina debutará con Corea, un conjunto de gran dinámica, que ya lo complicó en el último Mundial con los córners cortos. El partido comenzará a las 21 de nuestro país, con televisación en directo de TyC Sports. Luego jugarán China v. Holanda y Australia v. Inglaterra.
El sistema es sencillo: jugarán todos contra todos, en una rueda. Los conjuntos que se ubiquen en los dos primeros puestos al cabo de este round robin protagonizarán la final en la madrugada del domingo 7 de diciembre. Ese día se dirimirán el tercer y el quinto puestos.
Las Leonas ya inscribieron su nombre en el bronce del Champions Trophy, que se realiza en forma anual. El 26 de agosto de 2001, en Amstelveen, Holanda, superaron en la final a las locales por 3-2, con tantos de Cecilia Rognoni, Mercedes Margalot y Karina Masotta, y conquistaron su primer título internacional luego de aquella gesta en los Juegos Olímpicos.
El logro dejó una frase del entrenador Sergio Vigil que marcaría a fuego el futuro del seleccionado: “La Argentina debe mandar en los próximos diez años”. En 2002 comenzó a cumplirse con creces el mandato de Cachito: las Leonas se coronaron campeonas mundiales en el Mundial de Perth y cayeron en la final del Champions Trophy de la calurosa Macao, ante China, en una definición por penales.
Así como las holandesas dominaron en la década del 80 y las australianas en la del 90, el seleccionado albiceleste tomó el lugar de privilegio a partir del nuevo milenio, sustentado en un funcionamiento que combina talento, garra e innovaciones tácticas, con intérpretes de muchísimo roce internacional. Al día de hoy, en un año que tuvo sus altibajos, la Argentina figura en el puesto Nº 1 del ranking mundial que inauguró la Federación Internacional de Hockey (FIH) el mes último.
Todos hablan por aquí de una gran paridad de capacidades entre las seis selecciones. Y el pronóstico es certero: queda la sensación de que cualquiera puede dar la sorpresa en la rueda de clasificación. Australia, que es el máximo ganador de este certamen, querrá reivindicarse luego de un 2002 con pocas luces. Lo favorece su público y su continuidad en los entrenamientos en casa, pese a que no podrá contar con Nikki Hudson, una temible delantera.
Holanda, apoyado siempre en vastos recursos tecnológicos, intentará sacarse ese karma de perder finales. Y si es ante la Argentina, muchísimo mejor. China, el defensor del título y una máquina preparada para correr, se pregunta: ¿por qué no intentarlo de nuevo? E Inglaterra y Corea aprovecharán la ocasión para mantenerse en su camino de pleno crecimiento, ya que en marzo próximo, en el torneo Preolímpico de Nueva Zelanda, lucharán por un pasaje a Atenas 2004.
Esto es hockey. No será pasión de multitudes, pero juegan las Leonas. Suficiente argumento para levantarse en plena madrugada y vibrar frente a la pantalla del televisor. Los argentinos ya conocemos esta historia de insomnio y alegrías.
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