Portal a la hermosura
De Zapala a Aluminé, por el camino que pasa por el Parque Provincial Laguna Blanca, da por satisfecho a cualquiera. Llueve para variar. De a ratos nieva pero ya conocemos el trance de conducir bajo esa circunstancia. Los cerros se recortan a la vuelta de cada recodo representando más formas que los que la imaginación alcanza a albergar. Sin embargo, lo mejor está por venir.
Aluminé parece humilde al anunciarse como apenas el portal de acceso a un corredor turístico, de los tantos que ofrece Neuquén. Sin embargo, pronto mostrará que, si no hubiera corredor, un lugar rodeado por cerros de barba de nieve, lagos de una gigantografía de Suiza y araucarias centenaria, constituye una buena propuesta.
Y además, es el primer contacto fuerte para un periodista ambulante con las comunidades mapuches que alguna vez reinaron en la zona y hoy sobreviven dando la pelea al sistema con el mismo ahínco con el que cuatrocientos años atrás combatieron a los conquistadores españoles.
Es imposible hablar de la historia de Aluminé sin asociarla a la de los mapuches. Un porteño llegado no hace tanto tiempo ha chequeado que aún hoy los mapuches siguen siendo mayoría entre los seis mil habitantes de este pueblo de calles empinadas y en su mayoría de tierra poceada.
Un mapuche urbano reafirma los conceptos y aclara que antes de los años 80, cuando empezó el arribo incesante de forasteros, toda la población de Aluminé era mapuche. A propósito de estos, algunos persisten con una actitud irreconciliable con los “huincas” y no tienen mayor interés en establecer relaciones, a no ser de que el vínculo sea para un subsidio, una exención de impuestos o un plan.
Otros, más integracionistas, buscan salidas en común, ante la imposibilidad de retrotraer la historia, pero con la memoria intacta para saber que en la piel curtida de la montaña, cada mapuche lleva la marca de la conquista primero, y de los asesinatos del roquismo a nombre de la civilización.
Así las cosas, me temo que la cuestión mapuche es el tema más difícil de abordad desde nuestra partida. Pero lo vamos a intentar. En Aluminé algunos se quejan que están bastante subsidiados. Además, como nos aconsejó un huarpe mendocino, no es cuestión de idealizar a las comunidades, donde se encuentran buenos y malos como en cualquier parte.
Sin embargo, la resistencia histórica de los mapuches seduce y este es buen lugar para preguntar. Si los “ultras” prosperan no será posible nada que sea convivir con la Constitución del 53, la que rige en nuestro país. Si prosperan los integracionistas, la cosa se encamina. Si ganan los contaminados del clientelismo político, la suerte no será otra que la misma que corremos todos.
En Aluminé está todo el tiempo presente el tema. Mañana preguntaremos un poco más, a sabiendas de que siempre será poco, pero con la esperanza de aclarar un panorama que se cierne con interrogantes. Eso sí, la certeza en Aluminé es que, mientras blancos y mapuches claman por la tierra, unos como un derecho, otros como un resarcimiento histórico, los que se la están quedando son los famosos gringos a los que ya se los nombra como los nuevos dueños de la Patagonia.
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