POSIBLE EJECUCIÓN POR EL 11 DE SEPTIEMBRE
Zacarías Moussaoui, el único acusado y juzgado en los tribunales de Estados Unidos por su supuesta relación con los ataques terroristas de la organización Al-Qaeda del 11 de septiembre de 2001, se encamina a la pena de muerte.
Un jurado de nueve hombres y tres mujeres concluyó ayer que el terrorista confeso puede ser ejecutado por las autoridades estadounidenses. Rechazó así un planteo de su defensa, que había alegado que sufre de esquizofrenia y no era, por lo tanto, “elegible” para la pena de muerte. “Con su veredicto, el jurado ha encontrado que la muerte es una posible sentencia en este caso”, anunció el vocero de la Corte de Virginia, Edward Adams.
La decisión provocó alivio entre los familiares de las víctimas de los atentados, aún cuando algunos temen que la ejecución convierta en mártir a Moussaoui, quien rechazó el veredicto: “¡Nunca obtendrán mi sangre. Que Dios los maldiga!”, gritó al jurado.
El juicio se desarrolla desde octubre de 2002 en Alexandria, cerca de esta capital. Moussaoui se definió como uno de los miembros de Al-Qaeda que se entrenaron para estrellar aviones contra las Torres Gemelas, el Pentágono y, en su caso, la Casa Blanca. Los atentados llevaron al gobierno de George W. Bush a atacar a Afganistán e Irak.
Los problemas que enfrenta el gobierno en su “guerra contra el terrorismo”, ya en su tercer año, debilitan al presidente George W. Bush, quien sostiene que la ofensiva militar es la forma correcta de evitar que Al-Qaeda golpee otra vez el país. Pero ayer por lo menos otros nueve soldados murieron en Irak: cuatro tras un ataque rebelde y el resto en un accidente.
El juicio oral que afronta Moussaoui, ciudadano francés de origen marroquí, pasará ahora a su segunda fase, en la que se determinará si es condenado a la pena de muerte o si es sentenciado a cadena perpetua.
Familiares de las víctimas de los atentados testificarán durante la segunda fase del juicio, el único abierto en Estados Unidos por el ataque de Al-Qaeda que causó 2986 muertos, incluyendo los 19 secuestradores.
Moussaoui afirmó haber sido el vigésimo -aunque frustrado- secuestrador de los aviones, el único que fue detenido antes de que ocurrieran los ataques. Ahora se le imputa que, con su silencio, permitió que los terroristas concretaran su plan.
Interrogado en las semanas previas a los ataques de Nueva York y Washington por agentes federales, Moussaoui calló todo lo que sabía, y sólo confesó en abril de 2005. En un primer momento, Moussaoui afirmó, no obstante, que su entrenamiento como piloto no estaba conectado al 11 de Septiembre, sino que él planeaba otro ataque.
“Tenía que atacar con un avión la Casa Blanca”, declaró el lunes último, y afirmó que recibió las órdenes del líder de Al-Qaeda, Osama ben Laden. Los defensores sostienen, sin embargo, que Moussaoui es esquizofrénico y que, aún si hubiese declarado todo lo que sabía, la inoperancia del FBI y las trabas burocráticas hubiesen impedido la prevención de los ataques.
Varios agentes del FBI testificaron durante el juicio sobre los problemas en este sentido. Greg Jones declaró que antes del 11 de Septiembre le había pedido a su superior, Michael Matbie, que “evitara que Zacarías Moussaoui estrellara un avión contra las Torres Gemelas”, pero su jefe desestimó su pedido. Matbie también rechazó 70 pedidos de otro agente del FBI, Harry Samit, para que obtuviera una orden judicial que les permitiera revisar la computadora de Moussaoui.
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