POSITIVO BALANCE DE LA FERIA DEL LIBRO
Ayer cerró sus puertas la 31a. edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. El balance ofrece datos auspiciosos respecto de 2004: más de un millón de visitantes, entre un 30 y un 50% más de ventas, mayor demanda de textos educativos y mayor presencia de las actividades de este sector, un incremento de la literatura y los espacios infantiles, un aumento del 20% de público del interior y de turistas extranjeros, así como la visita de una delegación de la Unión Europea que, por primera vez, vino a la Feria a hacer negocios editoriales.
El espacio ganado por la educación se vio reflejado en el 8° Congreso de Promoción de la Lectura y el Libro, que concentró más de 1000 personas contra 300 de 2004. Y también creció el número de inscriptos en el Encuentro de Narración Oral, con más de 600 personas contra las 400 del año último.
AJUSTES
Uno de los temas que la Fundación El Libro ajustará para el año próximo es la calidad de los expositores no tradicionales que cada año solicitan stands para sus títulos. Este año 28 editores, la mitad de ellos extranjeros, se quedaron sin espacio en la muestra. En cambio sí estuvieron sellos vinculados con la new age que, por ejemplo, hicieron sesiones de reiki o comercializaron cremas y otros productos.
“El reglamento establece que el 70% de la oferta en el stand tienen que ser libros. Para el año que viene vamos a revisar esto. Como tampoco puede haber un stand de venta de teléfonos celulares, pues esto va desnaturalizando la Feria del Libro”, reflexionó el presidente de la entidad organizadora, Carlos Pazos.
Pese a la suma de datos significativos que produjo satisfacción en los expositores, este año no hubo grandes figuras de la literatura que, por diversas razones, no llegaron hasta Buenos Aires. Como sí lo hacen a otra gran feria internacional latinoamericana, como la de Guadalajara.
Este año, los extranjeros descollantes fueron el alemán Bernhard Schlink, el colombiano Fernando Vallejo y la italiana Dacia Maraini. Pero la mayor atención popular la concentraron figuras ajenas a las letras y próximas a la pantalla chica o al micrófono. Por ejemplo, el empresario y periodista Mario Pergolini, que fue invitado a las jornadas educativas; el conductor televisivo Roberto Pettinato, que presentó su libro “De la nada a la eternidad”, del que vendió más de 400 ejemplares ese mismo día; el periodista y escritor Alejandro Dolina, que presentó su libro “Bar del Infierno”, y el historiador Felipe Pigna, que presentó ambos tomos de su trabajo sobre los mitos de la historia vernácula.
En el stand de Planeta, las sonrisas no cabían en los rostros, pues Pigna y Dolina son de ese sello. Pero en el espacio de Norma el efecto cascada benefició al primer libro de los “Mitos de la historia argentina”, que vendió por arrastre más de 400 unidades.
Hubo, entre otras anécdotas, algunos episodios insólitos. Como el protagonizado por Germán y Candelaria Zapps, autores de “Atrapa tu sueño”, un libro sobre un viaje que hicieron de la Argentina a Alaska. La edición costeada por los viajeros vendió 631 ejemplares en el stand de Cúspide, superando a “El código Da Vinci”, best seller indiscutible desde hace meses, que vendió 202 unidades en ese espacio.
Entre los actos culturales, una estrella que brilló en esta edición, los protagonizados por Pigna (en diálogo con Pergolini), Dolina, Vallejo y el célebre protagonista de Cervantes, el Quijote, en maratónica lectura a cargo de actores y periodistas, concentraron la mayor cantidad de público. Se estima que, al margen de las 1200 personas que llenaron la sala José Hernández, en el hall de acceso quedó un promedio igual de gente sin ingresar, que siguió los actos por medio de una pantalla.
El premio obtenido por las escritoras Graciela Montes y Ema Wolf, así como la obra de María Elena Walsh, rindieron sus frutos en el stand de Alfaguara, aunque la firma de ejemplares de Walsh se malogró por un problema de salud que tuvo la escritora. “El turno del escriba”, de Montes y Wolf, y los libros de Walsh descollaron en el stand infantil que este año duplicó sus ventas. En el stand de Alfaguara, el más vendido fue el Quijote.
En el stand de Sudamericana, Gabriel García Márquez, Umberto Eco y Maitena concentraron las preferencias de la gente. Sellos como Ediciones de la Flor, El Ateneo, Norma y Atlántida incrementaron sus ventas entre un 20 y un 30%.
LUCES Y SOMBRAS
Lo mejor
La diversidad de la oferta, de los precios y de los actos culturales, que creció en número y en público.
El incremento de actividades vinculadas con la educación, que produjo un crecimiento en la cantidad de colegios inscriptos y de las delegaciones de docentes y estudiantes del interior.
Lo peor
La aparición de un minúsculo número de expositores que ofrecen mercaderías ajenas al ámbito del libro.
Los precios de las propuestas gastronómicas, que en determinados rubros fueron elevados y de difícil acceso para las familias que los fines de semana se volcaron masivamente a la Feria del Libro.
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