PRECIOS: KIRCHNER BUSCA AMPLIAR ACUERDOS CON LOS SUPERMERCADOS
El próximo viernes, el INDEC dará a conocer los datos de la inflación de enero, que diversos analistas privados ya ubican entre 1,1 y 1,6%, por encima de las expectativas oficiales. Pero el Gobierno no esperará el dato preciso para insistir con los acuerdos de precios con los privados. El presidente Néstor Kirchner —que regresará hoy a Buenos Aires, tras unos días en el sur— prevé firmar nuevos pactos con varios sectores esta semana. Entre ellos figura la extensión del que se se anudó en diciembre con los supermercados. Al mismo tiempo, Economía mantendrá bajo la lupa al crítico sector de la carne vacuna, de alto impacto en el Indice de Precios al Consumidor.
Sobre el escritorio de la ministra Felisa Miceli, según distintas fuentes, hay un cartelito que contiene únicamente una cifra: 1,5%. Es esta, desde la óptica de Economía, la inflación máxima “tolerable” para el mes que culmina, y que ya está jugado. Pero como la pelea será larga, el Gobierno renovará esta semana varios acuerdos que llegarán a su fin con enero. Al tope en importancia figura uno con las grandes cadenas de supermercados. Pero además se prorrogarían los convenios para frenar la suba de precios en envases y medicamentos.
Según un vocero oficial, en el Palacio de Hacienda se estuvo trabajando activamente en un minucioso repaso —producto por producto, precio por precio— del listado de 228 artículos que los supermercados prometieron bajar 15% el mes pasado. Dichas rebajas rigen, en principio, hasta mañana, porque la negociación con las grandes cadenas apunta a prorrogarlas, e inclusive agregar a la lista un mayor número de productos de consumo masivo. La fuente agregó que también se pretende extender dicho acuerdo a los autoservicios y almacenes.
Pero los negociadores de uno y otro lado se han prometido —y mantienen— un cerrado hermetismo sobre los términos finales del nuevo convenio con los supermercados, que como todos los demás será revisado cada dos meses. Es que el Gobierno no quiere repetir la mala experiencia que vivió con el sector de la carne vacuna, donde a último momento, el lunes pasado, hubo siete entidades ganaderas que pidieron “tachar” su firma del acuerdo. Así, y mientras esta situación se prolongue, todo el peso para estabilizar el precio de los bifes recae sobre las espaldas de la industria frigorífica y dos entidades de productores.
Por lo pronto, en esta negociación particular no se produjo ningún tipo de avances en las últimas horas. Las entidades díscolas —lideradas por la Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)— volvieron a proclamar su disposición a reanudar el diálogo, pero al mismo tiempo descalifican como interlocutor válido al secretario de Agricultura, Miguel Campos. Economía parece hacer caso omiso a ese tipo de sugerencias. Y en una señal de respaldo a ese funcionario, Miceli ha rehusado varias veces atender las llamadas de los ruralistas. “Estamos esperando que vengan a firmar, y si no lo hacen no importa. Tenemos herramientas suficientes como para frenar la suba de los precios de la carne”, dijo un funcionario.
Con esta pulseada por definirse, hoy nuevamente todas las miradas volverán a dirigirse hacia el Mercado de Hacienda de Liniers. Allí se esperaba anoche una oferta normal para un lunes, de 4.000 a 5.000 vacunos.
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