PREOCUPA AL SAMCO DE NELSON LA FALTA DE PERSONAL PROFESIONAL
El delegado del personal del Servicio de Asistencia Médica para la Comunidad (Samco) de esta localidad, José Ismael Alfaro, expresó su preocupación por la difícil situación por la que está pasando el mismo, como consecuencia de una serie de hechos que puntualiza en una nota hecha llegar a los medios de comunicación.
La falta de reemplazantes de personal médico y de enfermería con licencia por enfermedad de largo tratamiento y de aportes del gobierno de la provincia para atender adecuadamente su funcionamiento, así como el no contar con una ambulancia equipada y nueva para el traslado de las urgencias a la ciudad capital son algunos de los problemas que menciona y que ponen en riesgo la continuidad de muchos de los servicios que vienen brindando a la comunidad.
Sobre el primer punto citó, a modo de ejemplo, que el director titular se encuentra en licencia por problemas de salud desde el mes de octubre del pasado año sin que se autorice desde el organismo provincial pertinente la designación de un reemplazante, y que una doctora que concurre por la mañana asumió esa responsabilidad, percibiendo “el magro pago de un contrato renovable” que hace que sea la que cobra menos de todo el personal que trabaja en el nosocomio.
Dentro de ese contexto, luego de valorar el trabajo del Grupo Solidario y de las mamás y papás del Samco para generar recursos destinados a la compra de elementos necesarios para su funcionamiento, se pregunta:”¿Qué esperan los organismos provinciales del área para tomar decisiones concretas y dejar de evadirnos con expedientes que van y vienen..?”.
La Comisión Ejecutiva del Samco, al frente de la cual se encuentra María Cecilia Ayala, también hizo público su malestar por lo que está ocurriendo. Precisamente en diálogo con El Litoral recordó que “el Estado es el responsable de la salud pública y que la Ley 6312, que regula la creación y funcionamiento de los Servicios de Atención Médica para la Comunidad, permite que la población participe y plantee, desde su realidad, los objetivos que en materia de salud se propone alcanzar en concordancia con la política que en ese ámbito implemente la provincia”.
“Sin embargo -agregó-, esto no se cumple por la ausencia de ese Estado, en sus distintos niveles, en la solución de problemáticas que son de su directa responsabilidad”.
Más adelante da cuenta de que la realidad por la que está atravesando el Samco de Nelson “es crítica” y que se encuentran frente a la dura decisión de cerrar horas de atención y de servicios “en franco retroceso a los avances que habíamos logrado, tirando al vacío el esfuerzo de toda la población e instalándose en aquellos que permanentemente aportan para mejorar la vida comunitaria el hastío por lo que está sucediendo”.
En otra parte de sus declaraciones consigna que el Samco cuenta con una planta compuesta por 18 personas, discriminadas de la siguiente manera: 8 agentes provinciales, 1 médico director, 3 enfermeras, 1 empleado de mantenimiento, 3 administrativos, 1 recepcionista y 1 odontólogo compartido con la localidad de Candioti. El resto del personal, esto es 1 asistente social, 2 odontólogos, 1 ginecólogo, 1 médica clínica, 3 enfermeras y 2 médicas para las guardias son rentados por el consejo de administración, que también asume el pago del reemplazo del personal de planta permanente que está con licencia por enfermedad de largo tratamiento (el director y 2 enfermeras), pese a que es responsabilidad exclusiva de la provincia asegurar la cobertura de dichos cargos.
Lo expuesto está llevando a “que se resientan los servicios de guardia que con gran esfuerzo habíamos puesto en práctica”.
2.900 HISTORIAS CLÍNICAS
En la parte final del informe proporcionado se destaca que el Samco tiene un movimiento de 2.900 historias clínicas activas sobre una población de 4.890 habitantes, hecho que muestra claramente la importancia de los servicios que se brindan. Pero, a la hora de resolver los problemas, lo único que se escucha de las autoridades a las que les compete el tema es que “no hay presupuesto”, pasando la salud pública a ser “el último orejón del tarro”.
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