PREOCUPA LA SEGURIDAD DE LOS JÓVENES EN COLECTIVOS QUE BRINDAN SERVICIO DE TURISMO
Hay una moda instaurada en Santa Fe desde hace algunos años a la hora de salir a bailar. Se trata de los boliches y pubs que se encuentran fuera de la ciudad, más precisamente en zonas urbanas como Esperanza, San Carlos Centro, Humboldt, Franck, entre otras, que son los más elegidos.
En este marco, todos los viernes y sábados, a partir de las 24, la terminal de ómnibus se tiñe de un color especial. No por los bolsos cargados y los lujosos colectivos que se encuentran allí, sino por la presencia de un centenar de jóvenes que espera la hora de salida del coche que los transportará hacia el destino elegido.
Otros puntos de partida lo constituyen las plazas y lugares clave de la ciudad. Ahora… ¿en qué condiciones viajan?, esos colectivos ¿están debidamente habilitados para circular?
Hace un tiempo, El Litoral recibió la denuncia de una madre que, creída en que salir a bailar fuera de Santa Fe era positivo para su hija -dado a que en cierta medida evitaba la inseguridad que todos los días se cobra alguna víctima en la ciudad- se dio cuenta de que no es así y que en realidad está expuesta al peligro de la misma manera.
Según lo narrado por la mujer, domingos atrás, por la mañana, recibió una llamada telefónica donde le comunicaban que su hija estaba demorada en la seccional 9° y que -por ser menor- debía ir a retirarla.
El problema, al parecer, radicó en los disturbios producidos en el interior del colectivo en el que regresaba ya que, incluyendo al ticketero, la mayoría se encontraba en estado de ebriedad y fuera de control.
Procedimiento
Consultado por El Litoral, el coordinador de fiscalización de la Dirección General del Transporte, Dr. Raymundo Contreras, manifestó que el problema existe y que, si bien en las últimas inspecciones no se detectó una importante cantidad de coches inhabilitados, la situación surge a raíz de que son los mismos dueños de las confiterías los que contratan este tipo de servicio denominado de turismo.
“Pienso que este tipo de colectivos, es decir los que transportan jóvenes hacia las confiterías de afuera, no salen de la terminal. Al menos no tenemos una denuncia concreta de eso, y si lo hacen, es en horarios que no hay personal nuestro allí ya que de madrugada no hay movimiento y no se justifica la presencia de un inspector”, sostuvo Contreras.
“De cualquier manera hacemos las verificaciones en varios accesos, como ser en Recreo, Laguna Paiva, Monte Vera, ruta 19 -en el paso a Santo Tomé-, en el cruce de Franck -sobre la ruta 19- y en Sauce Viejo -sobre la 11-. O sea que los ingresos están controlados”, agregó.
Respecto a los controles, el coordinador manifestó que el operativo que se realiza consiste en verificar que la unidad esté en condiciones, es decir habilitada, y en el control del número de pasajeros.
Según lo explicado, en caso de que la unidad no tenga la certificación correspondiente que acredite que pueda circular, lo que se hace es permitir que los chicos ingresen al boliche y, posteriormente, trasladar la unidad a la policía, siendo el transportista el que debe encargarse del regreso de los jóvenes.
Para el caso en que el límite de pasajeros supere al permitido, el cual se calcula teniendo en cuenta la cantidad de asientos completos y una persona parada por fila, se coloca una multa pero no se sustrae el coche.
Según informó Contreras, de acuerdo con las últimas inspecciones realizadas, la mayoría de las unidades se encuentran habilitadas; además, hace saber a la sociedad, especialmente a los padres de los jóvenes que eligen otros destinos a la hora de salir a bailar, que tienen el derecho de preguntar y solicitar al chofer la procedencia y la situación del coche.
Los usuarios
“El colectivo que va a Esperanza sale de la terminal y viajamos como sardinas enlatadas. La verdad es que se va llenando en el camino porque va haciendo paradas y el colectivero a nadie le dice que no. La gente sube y sube. Es un desastre”, manifestó Romina.
“Yo iba al boliche de San Carlos. Ahora no puedo ir más porque cerró pero la verdad es que viajábamos re-mal e incómodos. Demasiada gente para mi gusto pero bueno… no me gustan los boliches de acá y me la aguantaba”, sostuvo Pato.
“Mmm no, que yo recuerde nunca se subió ningún inspector ni nos pararon en ningún lado para controlar el colectivo. Además, la mayoría está roto y muy feo. Son colectivos como los de línea que circulan en la ciudad y hasta peores”, agregó.
Evidentemente, en este sentido, las condiciones en las que viajan los jóvenes no son buenas y, muchas veces, hasta pueden resultar riesgosas.
Según advierten desde la Dirección General del Transporte, las verificaciones realizadas, al parecer, demuestran que la mayoría de estos coches están habilitados y que pueden circular. Sin embargo, la realidad que contaron los jóvenes no condice con esto y aseguran que, muchas veces, viajar en las condiciones en las que lo hacen resulta peligroso porque “el estado de los coches no es bueno y la cantidad de gente supera ampliamente lo permitido”.
Si tiene dudas, para informarse sobre la habilitación de unidades llame a la Dirección General del Transporte, al 4572378.
Gran caída de la actividad
La Cámara Santafesina de Discotecas, Pubs y Afines planteó la preocupación que existe entre los empresarios del sector, en razón de la gran cantidad de jóvenes que optan por ir a divertirse a localidades cercanas del interior provincial y a la vecina ciudad de Paraná.
Germán Ramseyer preside la entidad. Aseguró que en lo que va de este semestre la actividad cayó entre un 40 y un 50 por ciento. Al explicar las causas precisó que todo comenzó luego del asesinato de un joven en el carribar de 25 de Mayo y Obispo Gelabert. “A partir de eso sitiaron la Recoleta, casi ni se podía acceder y obviamente, la gente se va a otro lado”.
De acuerdo a los datos que maneja la Cámara, unos 3 mil jóvenes suelen trasladarse a Paraná cada fin de semana, por lo cual “la actividad en Santa Fe tiende a desaparecer y lo están capitalizando en otras ciudades”.
Ramseyer aseguró que “no estamos en contra de los controles, al contrario, pero pedimos cordura y racionalidad”.
Al perjuicio económico que se está ocasionando a los empresarios locales, sumó otro condimento, muy preocupante: “Dentro de poco vamos a estar lamentando grandes accidentes de chicos que vienen a la madrugada con el sol en contra y a veces alcoholizados. Es un peligro”.
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