PREOCUPACIÓN DE LOS VECINOS DE LA PLAZA CONSTITUYENTES
Cada vez más la indigencia se apodera de las calles de la ciudad. Para dar cuenta de ello sólo basta observar los montones de personas que duermen en en los bancos de las plazas o que caminan todo el día en la búsqueda de algo, lo mínimo, que apenas les alcance para engañar al estómago.
Hace un tiempo, El Litoral publicó una nota acerca de dos personas que habían copado la plaza de San Martín y Moreno. Hoy, hablamos del mismo panorama pero en otro sector de la ciudad: la plaza Constituyentes, comprendida entre las calles Urquiza, Santiago del Estero, 4 de Enero y Junín.
Se trata de tres personas que instalaron en el lugar un toldo, cumpliendo la función de carpa, y allí viven y hacen sus necesidades.
La situación es dura y no deja de sorprender a los vecinos, quienes contaron los cambios que desde hace aproximadamente tres semanas se empezaron a notar en en el lugar.
“Esto no es nuevo. En esta plaza siempre hubo gente pidiendo o durmiendo. El tema es que ahora se instalaron con una carpa y hasta hacen fuego con los troncos de los árboles y se bañan y lavan sus pertenencias en la fuente”, manifestó Roberto.
“Usan el espacio público de baño, lo cual es lógico porque no tienen dónde vivir y, como todos, tienen necesidades. El problema es que no es el lugar apropiado, acá vienen chicos y no es un aspecto muy lindo. La verdad es que el tema nos preocupa porque viven en condiciones indignas”, agregó Susana.
Entre una fuente y un monumento al libro de la Constitución Nacional está instalada la `humilde carpa’ y allí habitan tres personas. Según manifestaron los vecinos, autoridades municipales están al tanto y, si bien sus cuadrillas trabajan en la plaza para mantenerla en buen estado, no hacen nada para revertir la situación de los indigentes.
“Ni idea qué está pasando. Lo único que sé es que alguien debería hacerse cargo de esto porque no es justo ni para ellos ni para nosotros. Que quede claro que hacerse cargo no significa quitarles los trapos”, aseveró Olga.
Por último, la realidad es preocupante y merece ser tenida en cuenta.
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