PREOCUPACIÓN EN CHILE POR EL GAS
Importantes restricciones de importación de gas natural desde la Argentina, mayores costos de producción, alzas en los precios del gas natural y una serie de proyectos que entrarán en operación recién en 2009 son parte del complejo escenario energético que vive Chile. Y si los mayores momentos de recortes de gas argentino fueron en 2004-2005, lo que viene no deja de ser preocupante.
En 2007 vence el permiso de exportación de gas que le fue otorgado a Metrogas por la Argentina para gran parte de su consumo. Un segundo, más pequeño, vence en 2011. Y dada la actual situación, la posibilidad de renovarlos se hace difícil.
Es tal la preocupación del gobierno que desde Chile no sólo ejecutivos de las empresas del sector han viajado a la Argentina a buscar fórmulas para paliar la inseguridad de abastecimiento, sino también autoridades buscan convencer a sus pares trasandinos de llegar a un pacto que evite restricciones. El tema estará en la agenda del viaje de la recién elegida presidenta de Chile, Michelle Bachelet, junto con la nueva ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, el 20 y el 21 de marzo próximo.
La preocupación de Metrogas por su situación en 2007 es grande. Por ello, desde el gobierno la apuesta apunta a garantizar el consumo de los clientes residenciales de la compañía, esto es, buscan asegurar el ingreso de alrededor de un millón de metros cúbicos de gas desde el país trasandino. En caso contrario, la opción de Metrogas sería buscar formas alternativas, pero más costosas, de paliar la crisis hasta el ingreso en operaciones del proyecto de gas natural licuado (GNL), adjudicado a British Gas.
Si bien la distribuidora fue consultada respecto del tema, declinó referirse a él. Metrogas -que es parte del pool de consumidores del proyecto GNL junto a ENAP y Endesa- es una de las más interesadas en adelantar la puesta en marcha de la iniciativa hacia 2008. Hoy Metrogas representa cerca del 15% de la demanda de gas en Chile y es el principal distribuidor de la zona central del país, donde sus principales clientes son industriales.
Pero el tema trasciende a un acuerdo entre privados y deja abierto un interrogante: ¿cómo vienen los próximos años? Por una parte, el inestable abastecimiento de gas argentino tiene a las distribuidoras complicadas al no poder garantizar la seguridad por lo menos hasta 2008. Pero en la industria ven una luz de esperanza en lo que pueda hacer el gobierno argentino. Se asegura que desde fines de 2005 éste ha enviado “señales” a Santiago. Ellas, según dicen, pueden reflejarse en la mayor flexibilización de los precios de venta del gas, que irán en alza, y en las constantes reuniones que se han sostenido con objeto de garantizar el abastecimiento.
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