Preocupación en el Gobierno por la ola de secuestros
El Gobierno sintió el impacto. Los violentos secuestros que se desarrollaron con impunidad en las últimas semanas, y que tuvieron una fuerte repercusión en la sociedad, llegaron hasta la cúpula del Ejecutivo nacional. Hoy, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, reconoció que hay preocupación entre los ministros. Uno de los casos que está causando más inquietud es el del secuestro de Pablo Belluscio, un joven de 25 años que está cautivo desde hace 38 días. Los delincuentes ya le cortaron dos falanges de un dedo y se lo enviaron a la familia para que paguen un rescate exorbitante, al cuál lo llegan. "Es tremendo e intranquiliza la conciencia humana", dijo Fernández sobre el tema. En declaraciones a Radio América, el jefe de Gabinete contó que ayer dialogó con el ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Beliz, "para ver de qué modo se puede colaborar desde la Nación para ayudar a detectar y terminar con estos hechos".Según Fernández, "las modalidades delictivas más que desaparecer mutan". En este sentido recordó que ocurrían "los robos de vehículos en los que mataban a los conductores para llevarse el auto, y lanzamos un plan para colaborar con la provincia de Buenos Aires donde ocurrían los hechos con más frecuencia". "Pusimos a la Prefectura y a la Gendarmería con facultades para intervenir, y poner en conocimiento directo de los jueces sus investigaciones, y este tipo de modalidad delictiva (el robo de autos) desapareció cuando avanzamos sobre los desarmaderos", agregó. Para Fernández "es evidente que las modalidades delictivas más que desaparecer, mutan y los delincuentes cuando se ven acorralados logran cambiar y buscar otro tipo de delito y eso es lo que está pasando con los secuestros". Respecto de una convocatoria para un cacerolazo y toque de bocinas para mañana a las 20 en protesta por la ola de secuestros y la inseguridad, Fernández dijo que comprende "la preocupación de la ciudadanía" y que desde el Gobierno "lo que se tiene que hacer es profundizar la acción y ver cómo ayudar al gobierno de la provincia de Buenos Aires". "No es un tema fácil (la inseguridad) porque tiene múltiples causas determinantes y nada de lo que se hace en las sombras es fácil de detectar y avanzar", admitió.Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que la inseguridad haya aumentado tras el relevo de varios jefes policiales, Fernández dijo: "Nos recomiendan que no nos peleemos con la gente que puede estar afectada en hechos de corrupción porque esos supuestamente son los que nos están protegiendo, pero si nos protegen corruptos, la desprotección es doble".
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