PREOCUPACIÓN POR FISURAS EN LOS BARRIOS QUE SE INUNDARON
Claudia Muntrión vive con su hija en barrio San Lorenzo, ubicada en Lamadrid 1309, casa 77, entre Entre Ríos y Amenábar. Cuando el fin de semana pasado se enteró de que el comedor de una vecina había quedado convertido en escombros, posiblemente a causa de los daños provocados por la inundación de 2003, repasó una vez más las grietas que conviven con ella hace ya un año y medio. Y la embargó el miedo.
Como tantas otras viviendas, las paredes presentan grietas, la losa tiene fisuras, al igual que las vigas, y parte del suelo del comedor se está hundiendo. “Aún hoy chorrea agua de las paredes por la humedad”, acota Claudia durante la recorrida.
“Esas rajaduras que se ven arriba de la ventana (en el dormitorio) se hicieron porque allí apoyábamos la canoa para subir hasta la terraza”, recordó.
En el patio, el escenario resulta más sombrío. La escalera que conduce a la terraza, la misma que en abril de 2003 alojó a más de 20 vecinos, está prácticamente despojada de todos sus escalones y constituye un peligro para Claudia y su hija cada vez que necesitan subir a la planta alta.
“Reparé lo justo y lo necesario. Sólo pinté las paredes porque con la plata que me dieron no me alcanzó para nada más”. Y explicó que, a pesar de que vive sola con su hija en esa casa, se vio obligada a repartir el dinero que le entregó el gobierno provincial con sus hermanos y su madre porque no estaba hecha la declaratoria de herederos.
“Las falencias estructurales no son fáciles de reparar. Me asusté mucho cuando me enteré de que se había derrumbado parte de esa vivienda. Hace mucho que tengo miedo de que a mí me pase lo mismo, pero no sé a quién reclamar ni pedir ayuda”, confesó.
Su vecina, Viviana Rondán, se sumó al reclamo y también describió el estado calamitoso en que quedó convertida su casa después de la inundación. Sólo que ella, a las pérdidas materiales, sumó el irreparable dolor de la muerte de su marido. “Cobré dos mil pesos de subsidio y tuve que pagar mil al servicio fúnebre. No pude arreglar nada de mi casa. Se cayó todo el revoque, hay fisuras por todos lados y las paredes chorrean agua”, dijo.
Peritajes del Ente
Desde el Ente de la Reconstrucción se informó que cuando se conoció la novedad del derrumbe en la vivienda de 3 de Febrero al 4100 de barrio San Lorenzo, se intervino para realizar un peritaje con ingenieros externos al organismo e intervención de la Municipalidad. De todos modos, la gerenta de Programas Sociales, María Lastra, aseguró que, al momento de la verificación -que en el sur de la ciudad se concretó hace meses-, “ya no vivía nadie en la casa, por las condiciones en que estaba. Entonces, se dio intervención a la Municipalidad, a los bomberos, se apuntaló y la familia sabía en qué situación estaba la vivienda”.
Las funcionaria reveló que son cuatro las viviendas que están en serias condiciones estructurales, ninguna habitada, y en distintos puntos de la ciudad, sobre las que se está interviniendo para definir su situación. “Lo que hay que establecer es cuál fue el daño que causó la inundación a la vivienda y, después, evaluar el paso siguiente. Por ahora, nada podemos anticipar”.
Con respecto a la preocupación que existe en el resto del barrio, Lastra consignó que “no hemos dejado pasar ninguna consulta; se los va a visitar, se trabaja en conjunto con los organismos que deben intervenir. Pero hay que ser sumamente prudentes, porque esto suma angustia y preocupación”, recomendó.
Mientras tanto, aseguró que “estamos haciendo peritajes en distintos lugares, de acuerdo con los reclamos que ingresaron. Me parece que el camino es que, si alguien tiene dudas y quiere consultar, lo puede hacer”.
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