PREPARAN UN ENCUENTRO EN EL CALAFATE
La tragedia de la discoteca de Once modificó toda la agenda presidencial, al punto que Néstor Kirchner tenía previsto ayer, aunque no definido, reunir hoy a los miembros de su círculo más íntimo en El Calafate para organizar la planificación del año, aunque esa posibilidad comenzó a ponerse en duda en las últimas horas al calor de los últimos acontecimientos y el “retiro espiritual” podría postergarse.
En la Casa Rosada dominaba ayer un clima de nerviosismo nunca visto durante toda la gestión del Presidente.
La crisis originada por la tragedia de República Cromagnon dominó su agenda. Por la mañana, Kirchner criticó duramente a la prensa, luego se reunió con el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra; con el futuro secretario de Seguridad, Juan José Alvarez, y con el jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca. Nada se sabía ayer sobre la agenda de hoy.
Pero hasta el lunes último, Kirchner tenía planeado reunir entre hoy y mañana en la localidad santacruceña de El Calafate a los principales miembros de la mesa chica de su entorno: la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini.
Además, los allegados al Presidente aseguraban anoche que el programa tentativo consistía en que Kirchner viajaría a Santa Cruz hoy en horas de la tarde. Tenía el avión T-10 preparado para partir.
“Está previsto que viaje a El Calafate mañana (por hoy) por la tarde, pero todo puede modificarse porque el Presidente cambia sus decisiones de un momento a otro”, confió a LA NACION una alta fuente de Balcarce 50.
El informante se refería a las marchas y contramarchas del Presidente por la catástrofe de la semana última, que registró 187 muertos.
El Presidente podría privilegiar la idea de no profundizar el desgaste al que quedó sometido el Gobierno luego de su decisión de no aparecer públicamente tras la peor tragedia no natural en la historia argentina. Esa ausencia le deparó duras críticas en el plano local e internacional.
De hecho, Kirchner había resuelto regresar anteayer por la mañana a la Capital Federal –se encontraba descansando en El Calafate– luego de que Alberto Fernández, en una conversación telefónica, lo puso al tanto de las repercusiones negativas que en la prensa internacional tuvo su ausencia en la crisis de la discoteca.
Si bien el avión presidencial estaba ayer preparado para viajar a El Calafate y permanecer allí hasta el lunes próximo, el Presidente no había confirmado si viajaría ni si lo haría acompañado de sus colaboradores.
El hecho es que Kirchner quería desde hace algunos días armar un retiro a solas con sus principales ministros, fuera del alcance de los periodistas, para evaluar cómo el Gobierno podría aprovechar mejor el escenario posterior al eventual acuerdo con los acreedores externos y a la posible salida de default.
Se descuenta que en esa conversación se añadiría ahora el posicionamiento que la Casa Rosada adoptará frente a la nueva situación política originada con la reciente desgracia.
Kirchner necesita dar señales de que se pone al frente del problema. En ese sentido, el nombramiento de Juan José Alvarez como nuevo secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, inspirado y bendecido por la Casa Rosada, es un mensaje de que el Presidente procura apuntalar la frágil situación política del jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra.
“El Presidente quiere hacer una tormenta de ideas y abrir las decisiones sobre la segunda etapa de su gobierno a su círculo más íntimo”, comentó a LA NACION una fuente cercana a ese círculo.
En campaña
La agenda de esas deliberaciones tendría como tema preponderante el diseño electoral para 2005 tanto en la Capital Federal como en la provincia de Buenos Aires. Según deslizan en Balcarce 50, Kirchner quiere ponerse al frente de la campaña en el distrito porteño esgrimiendo su gestión como bandera, más allá de que el candidato a diputado del oficialismo podría ser el actual canciller Rafael Bielsa, aunque ello no está definido.
En la provincia de Buenos Aires, Kirchner apuntará a acordar las listas de candidatos con Eduardo Duhalde, el jefe político de PJ bonaerense y dirimir así la pulseada que el ex mandatario encaró hace días con el gobernador Felipe Solá.
En ese sentido, la candidatura de Cristina Kirchner puede ser un tema por evaluar en el círculo presidencial: el duhaldismo la rechaza y apuesta para ese lugar a la diputada Hilda Duhalde.
También Kirchner procura apuntalar los flancos desprotegidos de su gestión. En la Casa Rosada pretenden afianzar los planes de empleo, hasta hoy insuficientes y no masivos; las obras públicas retrasadas; las políticas de inversiones, la futura política con las empresas privatizadas y el devenir del marco regulatorio para su funcionamiento, además de la eficiencia de los planes sociales que resultan escasos ante las necesidades que impone la pobreza y la indigencia.
Un capítulo importante sería también en esa deliberación la definición acerca de la política exterior: la postura definitiva que Balcarce 50 tomará sobre el futuro del Mercosur, los Estados Unidos, la Unión Europea y la Unión Sudamericana de Naciones.
El futuro de la gestión
En la Casa Rosada aseguraron que el presidente Néstor Kirchner quiere comenzar a evaluar el futuro de la gestión porque hasta ahora “tiene ocupados los dos lóbulos del cerebro en la renegociación de la deuda externa”. De allí que ahora buscaría dar otro giro a su gobierno. Incluso, la política con las empresas de servicios públicos privatizados, añadieron, se desarrolló en función de la negociación externa. En ese sentido aseguraron que el Gobierno podría acordar durante este año un nuevo marco regulatorio y tarifas con varios de los gobiernos del G7, con los que negocia la deuda.
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