PREPARAN UN SISTEMA DE IDENTIFICACIÓN Y AVANZAN CON UN NUEVO DNI
Un equipo de funcionarios de varias dependencias del Ministerio del Interior, que conduce Aníbal Fernández, le está dando forma a un nuevo sistema de identificación de las personas que si se lleva a la práctica significará, entre otras cosas, el reemplazo del actual DNI por uno más seguro.
Clarín tuvo acceso a las pruebas de laboratorio de lo que será el nuevo DNI: será similar a una cédula de identidad (en cuanto al tamaño), pero tendrá modernos dispositivos que mejoran el que existe en la actualidad. Ahora puede ser falsificado con cierta facilidad mediante el intercambio de identidad con la simple operación de suplantar una foto por otra.
Los funcionarios que tienen a cargo esta tarea calculan que el costo del documento podría ser menor que el actual, que es de 25 pesos.
Entre otros, viene trabajando un equipo del Ministerio del Interior encabezado por la viceministra María Teresa García, el director nacional electoral, Alejandro Tulio, el director de Informática, Eduardo Thill, el de Migraciones, Ricardo Rodríguez, y el responsable del Registro Nacional de las Personas, Eduardo Descalzo.
Si el nuevo DNI resulta ser del tamaño de una tarjeta de crédito o de una cédula de identidad y está hecho con un material inviolable, ya no podrá certificar el voto ciudadano.
Por eso, la idea es que la legislativa de octubre sea la última elección nacional en la que se votará con boleta, sobre y en una urna. El Gobierno espera que en la próxima votación el voto sea
electrónico. Entonces no harían falta boleta ni urna ni espacio en el DNI para certificar el voto, dato obligatorio en nuestro país.
La renovación del DNI no será compulsiva. Sucede que el 20 por ciento de los argentinos pierde su DNI una vez al año (hay un caso de una persona que lo perdió 39 veces). Es decir que, en 5 años, se renueva sin problemas la totalidad de los mismos.
Pese a su importancia, para los que tienen a cargo esta movida el DNI es apenas un subproducto de lo que en la jerga técnica llaman Identificación Plena de Individuos (IPI).
El IPI consiste en un doble sistema de identificación: el biográfico, mediante el nuevo documento, el pasaporte o la cédula; y el biométrico, que consiste en un sencillo mecanismo que permitirá controlar el ingreso y salida de personas del país, de la Casa Rosada, del Ministerio del Interior o cualquier oficina pública donde se decida establecer el sistema. Cada dependencia contará con tres scanners para estampar en ellos, en forma electrónica, las huellas digitales (primer registro, entrada y salida del lugar); una computadora y una minicámara para fotografiar al que ingresa, a la Rosada, o al país en Ezeiza o en cualquier paso fronterizo.
El sistema biométrico comenzará a funcionar la semana próxima en el ingreso a dependencias del Ministerio del Interior ubicadas en el ex Banco Nacional de Desarrollo, de Leando N. Alem al 100. Ya fue probado durante un mes “con éxito”, aseguró una fuente consultada en el Aeropuerto de Ezeiza.
Es decir que a todo aquel que entre al país o a la Rosada, por ejemplo, se le tomará una fotografía y dejará registrada la huella de su dedo índice. Esto integrará el sistema nacional de datos según las normativas que establece la Ley 17.671 y la Constitución, que resguardan y garantizan la identidad de las personas y la confidencialidad de los datos. Pero, si corresponde, los organismos de seguridad podrán saber, en apenas segundos, quién entró o salió del país y de cualquier dependencia pública.
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