PRESIÓN OFICIAL PARA FRENAR UN NUEVO AUMENTO EN LAS NAFTAS
Con el barril de petróleo que rozó los 42 dólares en el mercado internacional, el Gobierno ensayó ayer una fuerte jugada frente a las petroleras para evitar un nuevo aumento en los combustibles.
Las empresas salieron a defender la puesta en marcha del nuevo “acuerdo de estabilidad” que implicará subas del 4 al 5% en los precios del gasoil y las naftas. Y desde la Casa Rosada volvieron a apelar a la “responsabilidad social” de las petroleras para tratar de frenar los aumentos. Pero, a la vez, resucitó la amenaza de una nueva suba en las retenciones.
La petroleras ya tienen prácticamente acordados los términos del convenio destinado a actualizar el valor del petróleo que se toma como base para fijar los precios internos de los combustibles. Tal como anticipó Clarín, el acuerdo entre las compañías productoras y las refinadoras prevé elevar el precio de referencia del barril de 28,50 a 32,50 dólares.
A principios de 2003 y ante la presión del Gobierno, las petroleras acordaron un esquema de precios que permitió estabilizar los valores de los combustibles. En ese momento se fijó un precio de referencia interno de 28,50 dólares el barril. De esa manera se evitó que los aumentos en la cotización internacional del crudo impacten en forma directa sobre la economía local. En el acuerdo se había establecido que los aumentos del crudo por encima de los 28,50 dólares iban a ser compensados cuando el precio internacional se ubicara por debajo de esa cotización.
El problema fue que el crudo no paró de subir y en ningún momento se ubicó por debajo del valor de referencia. Esa situación generó una deuda de las refinadoras con las productoras de US$ 160 millones que ahora las empresas quieren reducir con una actualización de los precios.
El martes pasado, las empresas Shell y Esso dieron por caído el convenio anterior y procedieron a aumentar el gasoil un 4%. Si bien Repsol-YPF y Petrobras no subieron hasta ahora sus precios, fuentes del sector indicaron que lo harán esta semana, una vez que se termine de pulir el acuerdo que las empresas quieren presentarle al Gobierno.
Ante la escalada mundial del barril —que ayer cerró a 41,55 dólares en el mercado de Nueva York—, las empresas sostienen que el convenio de precios “es la única salida que tiene el Gobierno para evitar una corrección mayor en los valores al público”. Según el planteo de las petroleras un aumento promedio del 5% en los combustibles tendría una incidencia sólo el 0,12% en el índice de precios al consumidor.
Frente a la ofensiva empresaria, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, volvió a cuestionar las posibles subas y sostuvo que “si bien los precios de los combustibles están liberados, confío en la responsabilidad social de los empresarios”. Agregó que “las productoras que tienen destilerías en el país no deberían pensar en subir los precios porque sus costos internos no variaron”.
Mientras siguen con atención los pasos de las petroleras, en el Gobierno no descartan aplicar un nuevo aumento en las retenciones que tienen las ventas de crudo al exterior. En respuesta a las subas que impulsan las empresas, los funcionarios podrían fijar retenciones superiores al 20% para las exportaciones de petróleo que se concreten por encima de los 30 dólares el barril.
En tanto, los estacioneros también manifestaron su preocupación por los síntomas de desabastecimiento que comenzaron a registrarse con el gasoil.
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