PRESOS DE CORONDA BUSCAN "TRASCENDER MUROS"
Jorge Crespillo, Osmar Villalba, Hugo Peralta y Rafael Arriola son cuatro de las personas privadas de la libertad en el Instituto Modelo de Coronda que participan del taller donde, semana tras semana, más de treinta personas se abocan a la elaboración de Ciudad Interna, la revista que vio la luz por primera vez hace casi un año y que es un claro reflejo de lo que es la vida al interior del penal. Con su tercer número en la calle, y manteniendo la consigna de “trascender los muros”, los representantes de la comunidad carcelaria fueron claros en su empresa: decir la verdad de lo que pasa dentro del penal por más dura que sea, para que el resto de la sociedad se entere de lo que sucede al interior de esa otra ciudad.
Jorge Crespillo, uno de los ideólogos de la publicación, rememoró todo lo que debieron atravesar para llegar hasta conseguir la publicación de la revista, para ganar ese espacio que los hace estar “un poco más en libertad”. En su relato sostuvo que lo que pretenden es hacer llegar a la sociedad sus vivencias, sean buenas o malas. “Sabemos que si esta política que hay en la cárcel de apertura y diálogo se llega a caer va a ser jodido para nosotros, porque ponemos mucho acá adentro, y lo que pasa lo contamos, por más duro que sea”, dijo Crespillo, para agregar: “Decimos la verdad, la verdad de lo que está sucediendo en la cárcel”.
Reforzando la opinión de Jorge, Osmar Villalba, quien se desempeña como coordinador general de Ciudad Interna, comentó que el compromiso más importante que tienen en la revista es “decir la verdad aunque duela y aunque cueste”.
“A lo mejor ustedes tenían la idea de que nosotros íbamos a decir que en el Servicio Penitenciario está todo bien, pero no es así”, continuó Villalba. “El único compromiso que tenemos es con los pibes, con nuestros compañeros de infortunio”, recalcó uno de los internos.
“Tenemos el compromiso de ayudarlos para que salgan adelante para que no vuelvan a delinquir y no tengan que volver de nuevo acá”, agregó Villalba.
Rafael Arriola es uno de los encargados del diseño de la revista. En el encuentro manifestó su interés por que la experiencia continúe “para que otros pibes, cuando nosotros no estemos, cuando estemos en libertad, sigan utilizando este espacio de libertad dentro de la cárcel”.
“En vez de cárceles tendrían que hacer escuelas para enseñarles a los pibes que andan robando que se puede hacer otra cosa”, opinó Rafael. “En vez, si los metés en un lugar donde todos hablan de robos, lo único que aprenden es a robar”.
“Nosotros lo que queremos es abrirle la mente a los pibes, que esto los haga pensar que nosotros podemos hacer otra cosa que ir a robar”, comentó el interno. “Con la revista les enseñamos a los pibes de la calle que es feo estar encerrado, que perdés toda tu vida adentro de la cárcel, que no es lo mismo que estar afuera y poder ir a la universidad”, remarcó.
“Un pibe que está toda su vida encerrado, toda su vida en cana, no ve cómo se desarrolla la familia. Tiene hermanos que van creciendo, y cuando sale ve a su mamá vieja, que tanto luchó por vos”, graficó Arriola. “El preso mira todo eso, que la madre sufre, y eso es un garrón, porque no puede hacer nada”.
Hugo Peralta –uno de los internos a cargo del área de Alfabetización Informática– describió el taller donde se realiza la revista como “un paso hacia la libertad”.
“El compañerismo entre nosotros es muy grande, y en este espacio aprendemos entre todos, aprende el uno del otro”, comentó. “La revista es un espacio muy copado, porque podemos decir muchas cosas que nunca se dijeron”, agregó, reforzando el discurso de sus compañeros. “A algunos les caerá bien y a otros mal, pero lo importante es que lo podemos decir”, prosiguió.
RELATOS EN CIUDAD INTERNA
Ciudad Interna, la revista escrita, producida y diseñada por internos del pabellón Sur de la cárcel de Coronda, publicó su tercer número. A diferencia de las veces anteriores, fueron los propios autores quienes la presentaron en público. El evento tuvo lugar el pasado miércoles 6 de setiembre en el marco de una serie de presentaciones denominadas “Romper el Silencio”, organizadas por la Universidad Nacional de Rosario y la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC), con el auspicio del Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD). En la presentación participaron además el director del Servicio Penitenciario, Jorge Bortolozzi, y el licenciado Elías Carranza, director del ILANUD.
El tercer número de Ciudad Interna sigue con la línea que ya había sido trazada en las otras dos publicaciones. Con una marcada libertad a la hora de elegir los contenidos, los internos relatan su vida en el penal sin recatos.
Los temas tratados hacen un recorrido que va desde las obras poéticas de los presos hasta las más duras críticas al Servicio Penitenciario y la Justicia Penal.
Y en tiempos en que “el qué hacer” en materia de inseguridad está en boca de todos, las críticas a las propuestas de Juan Carlos Blumberg sobre bajar la edad de imputabilidad de los menores no se hicieron esperar.
En las páginas de Ciudad Interna hay un relato de uno de los detenidos que antes de ser alojado en Coronda pasó por una de las comisarías de Rosario. Entre otras cosas, el muchacho cuenta las condiciones de hacinamiento y los malos tratos recibidos durante su estadía en la seccional mencionada en la nota.
“Ustedes, la sociedad”, fue la frase que se repitió una y otra vez a lo largo de toda la presentación. Inserción social es lo que piden los cuatro internos en representación del plantel carcelario, quienes ya habían dejado plasmado su pedido en las páginas de los números anteriores de Ciudad Interna.
“Creemos que no vamos a «volver a insertarnos» en la sociedad, sino que vamos a hacerlo por primera vez. El hecho de que los pobres somos los que poblamos las cárceles del país, habla a las claras de que nunca, ni estando en libertad, estuvimos insertos en una sociedad que siempre nos discriminó”, puede leerse a lo largo de la publicación.
“Nosotros en la revista tenemos que decir la verdad, la verdad de lo que está pasando, de lo que siempre pasó, de lo que nos ha llevado a que ustedes como sociedad digan «a estos hay que darles más años»; pero a nosotros no nos dieron la posibilidad cuando estábamos en libertad”, opinó Villalba.
“Yo tengo hecho hasta el séptimo grado, y hoy, con 48 años, me estoy capacitando para el día de mañana salir y estar con mi esposa, mi hija y mi nieto”, relató.
“A muchos les toca robar porque no tienen otra cosa”, continuó Osmar. “Son discriminados porque viven en una villa, porque son «negros»”.
En el mismo sentido, Hugo Peralta comentó: “A lo mejor para la sociedad somos irrescatables, pero nosotros apuntamos al futuro, a ese porvenir que hay para todos, porque algún día vamos a salir a buscar una oportunidad, esa oportunidad que nunca tuvimos”, agregó.
“Nosotros cometimos errores y ya los estamos pagando”, continuó diciendo Hugo. “Uno aprende a pedir ayuda, por más que no la haya, y ahora sabemos que se puede salir adelante y cambiar”.
“Es feo estar preso, pero hay que esforzarse para no meter la pata de vuelta en el mismo lugar”, reflexionó el muchacho.
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