PRESOS GRAVES TRAS UNA PELEA
Varios reclusos que se encontraban alojados en la Unidad de Detención Nº 3, de Zeballos y Ricchieri, protagonizaron una pelea el domingo a la noche que dejó como saldo dos heridos graves y otros varios lesionados. Uno de los reclusos malherido es Carlos Norberto Cartelle, un nombre conocido en la crónica policial por denunciar al Servicio Penitenciario por venta de drogas en febrero de 2002.
Cartelle fue trasladado a la Unidad 3 desde la cárcel de Coronda en agosto de 2003, luego de que su madre discapacitada encadenara su silla de ruedas en el hall de los Tribunales ante el temor de una nueva represalia contra su hijo, que ya había sido apuñalado en ese penal.
Con respecto a la pelea, la investigación está a cargo del juez Carlos Triglia, quien intenta establecer la responsabilidad de los agentes penitenciarios. Al respecto, una fuente judicial dijo que “no puede ser que en los penales los presos manejen armas blancas. No se apuñalaron en una plaza, fue en un lugar donde deben estar cuidados por el Sevicio Penitenciario”.
La reyerta se desató el domingo, alrededor de las 21, en el pabellón B de la Unidad 3, y según la versión oficial los detenidos se disputaban el control de su lugar de detención y las graves heridas fueron provocadas con chuzas (armas blancas de fabricación casera).
Además de Cartelle, resultó herido de gravedad Sebastián Fernández, de 20 años. Según el jefe del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa, en la reyerta intervinieron otros internos, que si bien se encuentran heridos quedaron alojados en la Unidad 3 ya que las lesiones no eran de gravedad.
Fernández y Cartelle fueron trasladados al Heca, donde quedaron internados. Fernández tiene una herida grave en el cuello del lado derecho. En tanto, un puntazo perforó el pulmón de Cartelle, que, según las primeras informaciones, debió ser en parte extirpado. Y al cierre de esta edición era asistido por un respirador artificial.
El caso es investigado por el juez de instrucción Carlos Triglia, que puso a la Brigada de Homicidios a cargo de la pesquisa. Uno de los temas en los que hizo eje el magistrado es en la responsabilidad que podrían tener los custodios en la pelea y ayer les tomó declaración para que cuenten su versión de los hechos. De todos modos, una fuente de la causa destacó que podrían ser acusados al menos de negligencia.
Una denuncia y sus consecuencias
El 6 de agosto de 2003 la madre de Cartelle, Nélida Gómez, de 52 años, se encadenó con su silla de ruedas en el hall de los Tribunales para reclamar el traslado de su hijo desde la cárcel de Coronda a la Unidad 3, ya que el joven había sido apuñalado el 4 de julio de ese mismo año. Gómez relató en esa oportunidad que su hijo fe internado en el hospital Cullen (de Santa Fe) tras recibir una puñalada, y, cuando dejó el efector, fue alojado con los mismos reclusos que lo habían acuchillado. Según la mujer, su hijo había sido herido en represalia a su denuncia sobre el tráfico de droga en el penal. Concretamente, la acusación planteaba que los reclusos entregan ropa y calzado a cambio de sustancias ilegales, y le exigen dinero a su familia para poder consumar la compra.
Cartelle fue trasladado a la Unidad 3 pero previamente el Servicio Penitenciario había descalificado la denuncia, haciendo eje en la conducta pésima del interno y subrayando las 21 sanciones disciplinarias que recibió desde su ingreso, a fines de 2001.
Pero en el mismo mes de agosto, luego de su traslado, prestó declaración judicial por su denuncia sobre tráfico de drogas, que data de febrero de 2002, fecha en la que tanto él como sus familiares situaron el inicio de los apremios y castigos arbitrarios de la guardia.
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