PRESUMEN QUE LA GUARDIA DISPARÓ A LAS VÍCTIMAS DE LA REVUELTA
El guardiacárcel asesinado el martes en un levantamiento protagonizado por menores alojados en el pabellón Clemente XI de reclusión de menores del penal Nº 5 de Victoria recibió un balazo en el pecho, mientras que el preso que murió en la misma revuelta tendría unas 20 perdigonadas de plomo en la espalda. Así lo habrían establecido las autopsias realizadas a los cuerpos del celador victoriense Emilio Reynoso, de 50 años, y del interno Juan Machado de 18.
Si bien aún no se estableció si el supuesto balazo -al parecer efectuado con un arma reglamentaria de 9 milímetros- habría sido la causal del deceso del primero, se estima que fueron las numerosas puñaladas recibidas, una de ellas le habría perforado el corazón, las que le produjeron la muerte por desangrado.
Fuentes de la investigación no descartaban que, una vez fallecido, Reynoso hubiera sido utilizado por los sublevados como escudo humano y que los mismos agentes que intentaban controlar la situación fueran los autores del presunto disparo. En tanto que Machado tendría una veintena de impactos de postas de plomo en la espalda y glúteos, los cuales le habrían ocasionado la muerte instantánea.
En la revuelta resultaron heridos además otros tres agentes penitenciarios que evolucionan favorablemente en la Clínica Modelo de Paraná: Pedro Sánchez, quien recibió una herida punzante en un pulmón y en el ojo izquierdo; Luis Zalazar, con lesiones de arma blanca en la zona intestinal y Eduardo Valli, apuñalado a la altura de un pulmón.
Los diez reclusos sublevados tenían al menos 20 armas blancas de fabricación casera -facas- con las que realizaron el ataque y actualmente se encuentran alojados en la Unidad Penal Nº2 de Gualeguaychú. Según fuentes penitenciarias los internos no habrían tenido motivos aparentes para levantarse ya que no formularon demanda previa alguna, si bien no se desecha la hipótesis de un intento de fuga masiva, dada la gran cantidad de facas que tenían y la violencia extrema con la que se condujeron.
Por su parte Francisco Machado, padre del joven asesinado, declaró al Diario Uno de Paraná que días antes del levantamiento su hijo le manifestó que dentro del penal “ya se hablaba de la posibilidad de un motín y una acción violenta”.
“Mi hijo me contó que unos internos estaban organizando algo de eso, pero como él es una buena persona y no quería andar en cosas raras, le recomendé que no se metiera en esas situaciones que lo perjudicarían”, expresó el chapista que reside en el barrio Bajada Grande de Paraná. Machado aseguró además que al joven “lo obligaron a participar de la violencia, ya que él no estaba en esas cuestiones. Tenía muy buena conducta e incluso estaba esperando que se hiciera el juicio para aclarar la causa -por robo calificado- en la que estaba denunciado”.
Asimismo agregó que el menor le comentó que “había un interno en el penal que lo buscaba, lo amenazaba e incluso ya lo habían herido”.
Este contenido no está abierto a comentarios

