PREVÉN QUE ARGENTINA CRECERÁ MÁS QUE EL PROMEDIO DE LA REGIÓN
El último informe de la consultora británica Economist Intelligence Unit indica que la Argentina superará ampliamente el promedio anual de crecimiento previsto para América Latina.
No obstante, las previsiones son de una fuerte desaceleración si se contempla un crecimiento calculado en un 8,3 por ciento el año pasado frente a un 5,2 por ciento previsto en 2006 y un 4,3 por ciento en 2007.
El informe difundido por la agencia EFE pronostica una caída de la demanda interna conforme se debilite el estímulo de las políticas presupuestarias, disminuya el ritmo de creación de empleo, se restrinja la política monetaria y lleguen menos inversiones a Argentina.
Con todo, los productores de mercancías destinadas tanto al mercado interno como a la exportación seguirán beneficiándose, dice el informe, tras conocerse el compromiso de las autoridades nacionales de mantener un tipo de cambio competitivo.
En tanto, la economía de la región latinoamericana podría tener un crecimiento medio anual del 3,7 por ciento entre los años 2006 y 2010.
Aunque ese crecimiento implica una elevación constante, ya que no rápida, de las condiciones de vida de sus habitantes – dado que se espera un crecimiento demográfico del 1,4 por ciento anual -, representa una mejora notable con respecto a los años 1994-2003, con una media anual de sólo un 2,3 por ciento.
Tras alcanzar un máximo del 5,8 por ciento en el año 2004, al año siguiente se produjo una desaceleración con un 4,4 por ciento, según los últimos cálculos, que proseguirá en 2006 y 2007 con medias respectivas previstas de un 3,9 y un 3,4 por ciento.
Con todo, el robusto entorno económico de los últimos años permitió a cierto número de economías latinoamericanas mejorar su situación financiera: en muchos casos se han reducido o incluso invertido déficit fiscales y de la balanza por cuenta corriente a la vez que se han reducido igualmente los niveles de endeudamiento.
Todo ello debería ayudar a la región a absorber el impacto de una desaceleración económica mundial, señala el estudio, según el cual Latinoamérica en su conjunto tiene todavía importantes necesidades financieras debido a la que tiene que renegociar la deuda externa.
En 2006 y 2007 puede agravarse su dependencia de financiación externa, lo que constreñirá aún más el crecimiento, advierte el Economist Intelligence Unit.
Latinoamérica se enfrenta además a unos riesgos que podrían hacer que la desaceleración económica mundial que se apunta tuviese consecuencias más graves para la región, entre ellas las que se derivan de un empeoramiento de la economía estadounidense.
Una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal de los EE.UU., con tasas de interés más altas, puede llevar a una reducción de la liquidez internacional, lo que representaría un problema especialmente agudo para países que, como los latinoamericanos, tienen fuertes necesidades financieras.
En anticipación de un deterioro de las condiciones de los mercados financieros internacionales, algunos países de la región recurrieron de forma muy activa a los mercados de capitales en 2005 y esos créditos les permitirán ahora superar los dos próximos años.
Pero después de 2007, podría haber problemas ya que muchos de esos países se verán obligados a pagar más por el dinero que obtengan prestado en los mercados internacionales.
Por otro lado, si bien la extraordinaria expansión de la economía china en los últimos años impulsó fuertemente a la latinoamericana gracias a su fuerte demanda de materias primas y manufacturas, las autoridades de Pekín intentar enfriar la demanda en algunos sectores de su economía.
Si la desaceleración de la economía china fuese mayor que la prevista por las autoridades de Pekín, ello podría “desestabilizar” a algunos países latinoamericanos que exportan al gigante asiático, advierte el estudio.
Este apunta también al riesgo que podría tener para las exportaciones de la región un incremento de las presiones proteccionistas tanto en Estados Unidos como en Europa.
Para Brasil, los autores del informe esperan un crecimiento económico del 3,5 por ciento este año, que se reducirá probablemente hasta un 3,2 por ciento en 2007.
Ese crecimiento será más modesto, pero de base mucho más amplia que en años anteriores, ya que estará más impulsado por la demanda interna.
En el caso de México, el informe señala que puede convertirse en importador neto de petróleo de aquí a diez años, lo que creará una crisis de las finanzas públicas por su dependencia del crudo.
El crecimiento previsto para ese país es de un 2,9 por ciento en 2006 y de un 2,7 por ciento en 2007.
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