PREVÉN UN CLIMA CONFLICTIVO POR LOS RECLAMOS SALARIALES
Ocho de cada 10 empresas líderes están analizando otorgar incrementos salariales durante el próximo año, pero el pronóstico del clima laboral anticipa un ambiente signado por fuertes demandas y negociaciones difíciles con los sindicatos. En algunos casos, eso podría significar que se altere la actividad normal con paros u otras medidas de fuerza.
A esto se suma una presión por reclamos del personal fuera de convenio, justificados en un fenómeno derivado de las últimas negociaciones. Se trata del llamado “solapamiento” de sueldos entre empleados convencionados de las categorías más altas con los de personal de jefaturas y mandos medios. Estos últimos, en muchos casos, reciben ingresos inferiores a los de empleados que, en la estructura de la empresa, tienen inferior rango.
Las conclusiones surgen de los resultados de una encuesta realizada el mes pasado entre 200 compañías líderes por la Sociedad de Estudios Laborales (SEL) y la consultora Marcú & Asociados.
Según el relevamiento, el 82% de las firmas analiza para 2006 alguna medida salarial. A lo largo de ese año, según estimaron las propias empresas, habría un alza del costo de vida del 10,2 por ciento.
Sin embargo, sólo un 35% de las firmas prevé que los ajustes sean generales, es decir, para toda su dotación. Un 76%, en tanto, estudia dar alzas diferenciales y, en promedio, está pensando en beneficiar a un 67% de la dotación.
En el grupo de las compañías que darían aumentos generales, el porcentaje promedio sería de 10,3%, mientras que los ajustes diferenciales alcanzarían un 11,1 por ciento. En este punto ya aparece una señal de alerta en cuanto al mencionado clima de difíciles negociaciones: las empresas que están negociando ahora convenios colectivos -un 32% respondió que estaba en tales gestiones- sostuvieron que los sindicatos demandan una suba promedio de 30%, con un máximo de 35 por ciento.
Según estimó el director de SEL, Ernesto Kritz, dado el nivel de los pedidos sindicales, lo más probable es que los aumentos se ubiquen finalmente por arriba de lo que las compañías prevén. “El año pasado las negociaciones se dieron en un contexto sin inflación; ahora se anticipan posiciones mucho más duras”, estimó.
Kritz indicó que otra señal de un “recalentamiento” en las relaciones laborales está en que -según la encuesta- en un 17% de las empresas se estima como “algo” probable o “muy” probable que las demandas se traduzcan en medidas de fuerza que afecten la actividad normal. Según dijo, es un porcentaje significativo si se tiene en cuenta que hasta ahora no abundaron los conflictos con huelgas en el sector privado. El 30% consideró “poco” probable que se afecte su actividad y un 53% dijo que esa posibilidad no existe.
Sin embargo, si bien más de la mitad de las firmas no espera medidas que afecten la producción, sí existe en forma mayoritaria la preocupación por las demandas sindicales por aumentos de salarios y cambios en las condiciones de trabajo. Esa fue la respuesta más frecuente dada por un 57% de los encuestados cuando se les preguntó qué problemas enfrenta la compañía en la gestión de recursos humanos.
Un 41%, en tanto, marcó como uno de los temas de preocupación la presión salarial por parte del personal fuera de convenio, por las diferencias de salarios en favor de quienes están alcanzados por los acuerdos. Según el relevamiento, el “solapamiento” de ingresos se dio en el 79% de las empresas y afectó al 10% de las dotaciones, con un efecto que indica que trabajadores sin jerarquía ganan en algunos casos un 15% más que sus superiores, jefes o supervisores. Sólo un tercio de las empresas decidió un alza de los salarios de todos los afectados. Y otro tercio dio aumentos, pero sólo para algunas posiciones.
Según explicó Marcela Angelli, de Marcú & Asociados, esta situación afecta a las posiciones de mandos medios hacia abajo, que, en muchos casos, por la especialización profesional o técnica que tienen, son los más requeridos en el mercado laboral.
Durante 2005 -considerando los primeros nueve meses-, el 85% de las empresas otorgó algún aumento para el personal de convenio, en tanto que ese porcentaje fue algo más elevado (del 92%) en el caso de los empleados fuera de convenio. Pero en este último caso, los incrementos fueron de menor cuantía: mientras que para los trabajadores de convenio el alza fue del 17% en el caso de los generales y del 13,5% para los otorgados a una parte de la dotación, el personal fuera de convenio recibió un 9 y un 10,4%, respectivamente. Además, en el caso del personal no convencionado, sólo el 26% dio ajustes para todos, mientras que en los aumentos para el personal convencionado el alcance fue del 52 por ciento.
Esas diferencias en la evolución estarían indicando un achatamiento de la pirámide de ingresos. En la Argentina, la brecha entre los empleados con mayores y menores remuneraciones fue tradicionalmente elevada, superior a la de países desarrollados.
Más empleo
La encuesta también reveló que un 38% de las empresas espera aumentar las dotaciones, con el efecto de un crecimiento promedio del 7% sobre la plantilla actual, en tanto que el 51% dijo tener puestos vacantes. Un 2% sostuvo que disminuirá su número de empleados y un 58% lo mantendrá.
En cuanto a las categorías, el 26% de las compañías que esperan aumentar su dotación busca analistas y técnicos; el 23% requiere operarios; el 16%, personal de ventas, y el 13%, administrativos. Además, el 7% de las firmas dijo buscar cubrir cargos en gerencias medias y jefaturas, y el 4% necesitará directores y altos gerentes.
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