PREVENTIVA Y PROCESAMIENTO POR EL ASESINATO DE TABORDA
La muerte del sargento Luis Taborda, brutalmente asesinado el 10 de julio de este año, y otro acto delictivo de gravedad perpetrado el pasado 17 de marzo en el que fuera gravemente herido el funcionario policial Jorge Villalba, fueron las causas del procesamiento y dictado de prisión preventiva para Darío Valeriano Campos.
El joven de 20 años, apresado al día siguiente de producido el ataque contra el sargento Taborda, ya había sido detenido por robo calificado y asalto a mano armada seguido de homicidio, en el que perdiera la vida el ex policía Norberto Sánchez. El hecho ocurrió el 10 de enero de 2002 y Campos fue alojado en el Pabellón Juvenil de la cárcel de Las Flores, lugar del que habría salido “con permiso” a fines de 2003 para nunca más volver.
El juez de instrucción de la causa Dr. José M. García Porta resolvió “procesar a Darío Valeriano Campos como autor material penalmente responsable de los delitos de robo calificado con arma -en dos oportunidades-, tentativa de homicidio y homicidio calificado por alevosía, agravado por el uso de arma de fuego”.
En tanto el magistrado dictó la falta de mérito en favor de Maximiliano Alberto Casco, detenido por robo calificado y por ser el presunto acompañante de Campos en su incursión delictiva. La falta de mérito se dictó en razón de que Casco no fue reconocido ni incriminado por las víctimas del atraco del 17 de marzo.
Otra suerte fue la que corrió el procesado Campos ya que fue reconocido por el policía Jorge Villalva “como la persona que disparó contra su humanidad y lesionó con elementos contundentes al estar caído por las heridas de bala”, según dicta la resolución judicial.
Por las zapatillas
Con respecto al homicidio del sargento Luis Taborda, ocurrido el mes pasado en la intersección de las calles Estanislao Zeballos e Ignacio Crespo, si bien no se pudo identificar al conductor de la moto que sorprendió al policía, varios testigos coincidieron “en que el que disparó el arma contra el policía Taborda vestía buzo y zapatillas determinadas e iba de acompañante”. Al ser detenido, Campos vestía tales prendas que fueron secuestradas y posteriormente reconocidas por los testigos, aportando una prueba de gran valía para su procesamiento.
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