PRIMER DESAFÍO
Para muchos son caras nuevas, ilusiones nuevas. Para ellos, es un desafío nuevo. El más importante del año, no sólo por la trascendencia, sino porque se trata de sus primeros Juegos Panamericanos. Eso de compartir el espíritu olímpico es algo que ellos no conocen hasta ahora. Convocados por LA NACION, 12 deportistas explicaron cuáles son sus objetivos, sus intereses y sus vivencias a 16 días del comienzo de Santo Domingo 2003.
Catalina Walther (yachting), Alberto Pérez Ghersi (esgrima), Mauricio Cabello (lucha), Melissa Rodríguez (judo), Sebastián Fernández (remo), Darío Coria (taekwondo), Natalí Doreski y Lucas Cammareri (hockey sobre césped), Brian Dabul (tenis), Lucas Chiarlo y Federico Molinari (gimnasia artística) y Sergio Crevatin (handball) se reunieron para compartir sus sensaciones. Y para conocerse, porque la mayoría no tenía relación entre ellos.
Mientras se visten con los respectivos atuendos de competencia, empiezan a charlar y a imaginarse cómo será eso de compartir la vida durante un poco más de dos semanas. Cabello, Rodríguez, Chiarlo y Molinari ya tienen una idea, porque viven en el Cenard.
“Esa es una de las cosas que más me entusiasma, poder conocer a otra gente”, dice el luchador Cabello. “Yo sé que los días que no tenga competencia voy a ir a alentar a los demás. Está bueno ese tipo de convivencia.”
Se saludan con timidez. Algunos se habían visto en lugares de entrenamiento en común, pero jamás habían cruzado palabra. Charlan de sus respectivas partidas hacia el Caribe y de lo que les espera en la Villa Panamericana.
Todos destacan que lo importante será sumar experiencia, más allá de los deseos de ganar una medalla. Así lo siente Dabul, que tendrá la posibilidad de adquirir roce internacional en República Dominicana. “Es una buena oportunidad para mí, porque es un torneo importante, que lo mira mucha gente. Y está esa posibilidad de compartir con los demás, que es algo que no es muy habitual para un tenista”, dice el pupilo de Daniel García.
Sin embargo, hay quienes sí tienen objetivos de podio. En especial, los de algunos deportes de equipo, como el hockey sobre césped y el handball. Para ellos, no sólo se juega por la medalla dorada, sino por la única plaza que se otorga para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
“Tenemos que ganar para asegurarnos el lugar en Atenas. En lo personal, hace poco que me sumé al equipo y quiero ganarme un espacio”, explica Cammareri, delantero del seleccionado argentino de hockey sobre césped.
El desafío es determinante para ellos, más allá de que puedan tener otros certámenes de importancia en la temporada. Los chicos del handball, por ejemplo, disputaron el Mundial de Portugal, en enero último, pero siempre tuvieron claro que la meta eran los Panamericanos.
“Si no ganamos en Santo Domingo, después tenemos que andar sufriendo con los preolímpicos. Nosotros nos preparamos para llegar a la final con Brasil”, admite Crevatin, que será uno de los protagonistas que intentará meter al handball argentino en los Juegos Olímpicos por primera vez.
A las Leonas les ocurre algo similar: tienen el Champions Trophy, en Sydney, en noviembre próximo, pero Santo Domingo les da el pasaje para Atenas. “Que seamos campeonas del mundo no nos presiona. Nosotras nos mentalizamos para ganar todo”, dice Doreski. “Además, me parece linda esta posibilidad de viajar a los Panamericanos, porque nunca estuve en una Villa.”
Y están, también, los otros, los que quieren adquirir experiencia. Que son jóvenes, y que saben que éste será apenas un paso en sus carreras. “Este es mi primer ciclo olímpico, y por eso viajo para ganar experiencia”, confiesa Chiarlo. La producción fotográfica ya terminó; ahora, sentados, se miran y se escuchan. Melissa Rodríguez y Catalina Walther coinciden con Chiarlo. Para ellas, el roce internacional es la meta.
“Voy a tratar de hacer lo mejor posible. Son muchos días de regatas y es muy complicado. Estuve más de un mes en Venezuela preparándome, y creo que puedo rendir bien”, comenta Walther, mientras su pequeña hermana Soledad corretea por el estudio. “Yo creo que puedo seguir mejorando. Empecé a competir internacionalmente este año, así que esto también es fuerte para mí”, explica Rodríguez.
El esgrimista Alberto Pérez Ghersi recuerda a su hermano al momento de proyectarse en los Panamericanos: “Si no hubiese sido por él, que me ayudó económicamente para entrenarme en Italia y España durante cinco meses, no habría podido llegar hasta aquí”.
“Todos soñamos con una medalla”, insiste Cabello, uno de los que asume el protagonismo en la charla. “En mi categoría -lucha grecorromana hasta 55 kg- hay campeones olímpicos, así que será muy complicado. Igual, puedo llegar a plata o bronce.”
Coria dice que está en una situación similar. “Yo también me voy a enfrentar con campeones olímpicos. Pero voy a dar lo mejor”, explica el taekwondista. “Lo mío son las anillas -interrumpe Molinari-. Apuesto todo ahí. Pero me conformo con estar en la final, después puede pasar cualquier cosa.”
Sebastián Fernández también está confiado. “Una medalla es lo que yo espero. Sé que va a ser complicado, pero estoy muy tranquilo, porque lo podemos lograr”, advierte el remero.
Esa es su esperanza. Como la de los 11 que están a su alrededor. Son 12 nuevas ilusiones, como las de otros cientos deportistas argentinos, que las compartirán durante 17 días en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo. Para ellos, sérá el primer desafío de estas características.
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