PRIMER DÍA DE COMPETENCIA DE LOS DEPORTISTAS PARAOLÍMPICOS EN ATENAS
¿Qué significa ganar y qué perder para ellos? ¿Acaso puede medirse su valor por los resultados de las competencias? No para los atletas paralímpicos, que ganan, nomás, con competir, con pelearle al destino con una fuerza envidiable, que le hacen frente a la adversidad con notable coraje. Ellos triunfan, sin importar la posición final que ocupen. Ese es el espíritu que impera en los Juegos Paralímpicos, que ayer tuvieron su primer día de competencias, en el que hubo triunfos y derrotas para los participantes argentinos, pero no perdedores.
Los que comenzaron de gran forma su participación fueron los Murciélagos, el equipo de fútbol de ciegos, actuales campeones del mundo de la especialidad. En el partido inaugural vencieron al seleccionado local por 2 a 1, por el Grupo A, en el estadio donde se disputaron los partidos de hockey sobre césped en los Juegos Olímpicos.
El equipo arrancó en desventaja por un tanto de Ampatzis Demetris en el primer tiempo; pero se repusieron con dos tantos (uno en el último minuto del partido) de Silvio Velo, que es considerado el mejor jugador ciego del mundo. En este deporte se enfrentan dos equipos de cinco jugadores por bando.
Otra buena performance fue la del judoca Sergio Díaz, de 23 años, que terminó en el séptimo puesto en la categoría de hasta 60 kg. Díaz, que es disminuido visual, perdió en la rueda de repechaje con el ucranio Ihor Zasyadkovych, que ganó la medalla de bronce, y se llevó un diploma, el primero de la delegación argentina.
El ciclista Rodrigo López también anduvo bien en su prueba, el kilómetro contrarreloj para personas con diferentes niveles de parálisis cerebral. Con 25 años, López empleó un tiempo de 1m23s292/1000 para recorrer esos 1000 metros, pero al que se le aplica un coeficiente de corrección de acuerdo al grado de su problema, por lo que terminó 9º, con 1m16s272/1000.
La única mujer que compitió ayer fue Susana Masciotra. Y, es cierto, no ganó ninguno de sus cuatro combates de la primera rueda de la competencia individual de espada de esgrima en silla de ruedas. Pero Masciotra, de 57 años, igual ganó, lo mismo que todos los que compiten en esta cita en Atenas. Porque conserva intacto el espíritu de participar, de demostrar que ciertas adversidades no deben detener las ganas de realizar actividades.
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