PRIMER FIN DE SEMANA DE FERIA: MÁS GENTE Y MÁS VENTA QUE EN 2004
Al mal tiempo, buena feria. En su primer fin de semana, la 31ª Feria del Libro atrajo más público que en el mismo período del año pasado. “Un 18% más”, afirmó Carlos Pazos, presidente de la Fundación El Libro. En algunos stands se arriesgaban a calcular que las ventas están un 10% arriba que en el arranque de la feria pasada.
Pazos contó que mediante mediciones de cantidad de gente en ciertos lugares a determinadas horas llegaron a la misma conclusión que aquellos que saben lo que pasa en la feria husmeando con sus narices apenas traspasan la puerta principal.
“No tenemos el número concreto, porque muchísimos son invitados de los editores y los expositores —explicó Pazos—. Tener un sistema informatizado que nos permita conocer el número exacto nos costaría casi un peso por ingresante. Pero los muestreos indican ese aumento”.
“¿Por qué esta tendencia a tener más público? No lo sabemos”, dice Pazos. “El sábado pudo haberse debido a la presencia de Fernando Savater; el domingo, por el día frío. Igual sabemos que el 1,2 millones de visitantes del año pasado es nuestro techo, difícil de igualar en menos días de exposición como tendremos este año”.
En el stand del Grupo Planeta, Raúl Robledo, encargado, coincidía con ese diagnóstico. “La feria no arranca en general con toda la fuerza el primer fin de semana, pero esta vez hay más gente y nosotros estamos, en ventas, un 10% arriba del año pasado”. En esa editorial Alejandro Dolina, con Bar del Infierno, picó en punta, seguidos por los Mitos II de Felipe Pigna, y ¿Qué hacer?, de Marcos Aguinis.
En la cadena de librerías “Nueva Era Libros” también hicieron sus números. “Estamos un 12% por encima de las ventas del año pasado”, dijo Leonardo Sdolfo. “Se ve que la gente viene con ganas de comprar libros”. En esa librería vencía El Código Da Vinci.
En Norma tampoco se quejaban. Ahí empezó punteando el historiador Pigna con sus Mitos I. “El más vendido”, informó Ariel Díaz, encargado. En el mostrador, bien visibles, señaló a otros que se salen sostenidamente: Enemigos, de Ernesto Tenembaum; Con Borges, de Alberto Manguel; y Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, de Cristian Alarcón. Como ejemplo de que las cosas van bien, Díaz contó que el público tolkiano arrasó con la saga de Liliana Bodoc, al punto que ayer estaba casi agotada y tenían que pedir reposición.
Si se puede hablar de una tendencia con tan poco recorrido, habría que decir que la onda es comprar bien y barato. Sobrevolando la feria, se vería que los puntos de mayor concentración son aquellos donde los precios son más bajos. Los booket de Planeta (El Túnel, de Ernesto Sábato, a 10 pesos, por ejemplo). O la mesa de 8 pesos del Grupo Anaya, donde se consiguen obras como la del republicano Vicente Blasco Ibáñez (La Horda).
Especialista en eso de vender buena escritura a precios económicos son los de la Librería de las Luces, quienes básicamente trasladan sus mesas de ofertas y saldos a la feria. El Martín Fierro, y obras de Oliverio Girondo y Haroldo Conti se consiguen a 4 pesos. Kafka y Dostoievsky, a 7. “Es simple: una maestra tiene que trabajar dos días para comprar una novela de 30 pesos”, dijo José Rozas, de esa librería. Rozas habla de las expectativas: “Esperamos vender en esta feria un 10% más que el año pasado. Vamos a ver”.
Karina Cortines, encargada de Ediciones B/ Grupo Zeta, contaba lo que sucede con un libro que es una suerte de selección: textos escogidos de las obras Argentinos I y II de Jorge Lanata, que valen 29 y 33 pesos respectivamente. La edición económica de los textos escogidos, a 18 pesos, es lo que más se vende.
Hay excepciones. En Sudamericana lo más vendido es un libro de 45 pesos: La misteriosa llama de la reina Loana, dijo Annamaría Muchnik, jefa de prensa. El autor: Umberto Eco. Para muchos, entonces, la obra tiene un certificado de calidad.
Este contenido no está abierto a comentarios

