PRISIÓN PERPETUA POR MATAR A UN REMISERO
El Juzgado de Sentencia de Melincué condenó a prisión perpetua a dos jóvenes venadenses de 21 y 25 años que, en marzo de 2004, mataron a un remisero sobre una ruta provincial, entre las localidades de Villa Cañas y Santa Isabel y luego se fueron a bailar a un boliche de Venado Tuerto. En tanto, un hombre recibió una condena de 12 años de prisión por encubrimiento y otro quedó absuelto por el beneficio de la duda. “El fallo fue apelado por los abogados de los tres imputados, mientras que el fiscal hizo lo mismo pero con el hombre que yo dejé libre”, comentó el juez de Sentencia de Melincué, Fernando Vidal. La sentencia fue dictada a comienzos de mayo, pero recién tomó estado público el pasado fin de semana. El juez condenó a Eugenia Ponteriero, de 21años, y a Natalia Sequeira, de 25, a la pena de 25 años de prisión, de ejecución efectiva, accesorias legales y costas del proceso. En tanto, Faustino Zanabria –concubino de una de las mujeres– recibió una pena de 12 años de cárcel.
El crimen
Jorge Pérez trabajaba como remisero en una empresa de Venado Tuerto y vivía en la localidad de Santa Isabel, al sur de la provincia. La tarde del domingo 14 de marzo de 2004 salió en el Renault 19 gris que manejaba desde hacía casi dos años a buscar un viaje pedido por una mujer que quería ir hasta Villa Cañás. Esa fue la última vez que lo vieron con vida. Su auto fue encontrado la madrugada del 15 de marzo en una esquina de la zona oeste de Venado Tuerto, en tanto el cadáver del remisero apareció horas después en una zanja, en inmediaciones de la estancia Las Dos Hermanas, sobre la ruta provincial 94, entre Villa Cañás y Santa Isabel. Dos tiros y una decena de puñaladas hicieron sospechar a los pesquisas de la Unidad Regional VIII sobre un ribete pasional en torno al caso, pero luego establecieron que el móvil fue el robo.
El juez de Sentencia Fernando Vidal dijo a El Ciudadano que la confesión de una de las acusadas fue clave al momento de dictar sentencia. “Una de ellas reconoció que le pegó los tiros al remisero y acusó a su compañera de darle los cuchillazos, aunque ésta última lo negó”, comentó. “Sin embargo, la investigación policial determinó que fueron estas dos mujeres las que pidieron un remis para viajar hasta Villa Cañás, que lo mataron en el camino y después arrojaron el cadáver al costado de la ruta”, agregó el juez.
El último viaje
El “petiso” Pérez, de 42 años, salió confiado de la agencia Remises Águila, de Venado Tuerto a buscar a dos mujeres que habían pactado por teléfono un viaje hasta Villa Cañás. Las tenía que levantar en una estación de servicio en las afueras de Venado Tuerto, contaron en su momento fuentes de la pesquisa.
Al parecer, nunca llegó a destino. Sobre la ruta, a medio camino, las mujeres hicieron parar el auto y, bajo amenazas, le exigieron que entregara la plata. Una de las dos falsas pasajeras, aparentemente nerviosa, lo agarró de la cabeza y le cortó el cuello, a la altura de la garganta. Al ver esto, su compañera –que se había bajado del auto y estaba abriendo la puerta del conductor– gatilló dos veces un viejo revólver calibre 22 contra el remisero.
Acto seguido, el cuerpo de Pérez cayó hacia la derecha, con su cabeza sobre el asiento del acompañante. Ahí, recibió otras nueve puñaladas. Luego, lo tiraron en una zanja, al costado de la ruta, y volvieron en el auto a Venado Tuerto, donde lo abandonaron.
A primera hora de la mañana siguiente, un llamado anónimo alertó a la policía sobre la existencia de un auto estacionado, con las puertas abiertas y las luces encendidas, en una esquina de la zona oeste de la ciudad venadense. Cuando llegaron los uniformados constataron que había una gran cantidad de manchas de sangre en el interior del auto y que faltaba el estéreo. Luego se comprobó que se trataba de un remis que había partido la noche anterior hacia Villa Cañas y que su conductor –Pérez– no atendía los llamados a su teléfono que el operador de radio hacía desde la noche anterior desde la remisería.
La investigación
Tras el hallazgo del cuerpo, pesquisas de la brigada de Homicidios de la Unidad Regional VIII, del departamento General López comenzaron a investigar el origen del llamado telefónico anónimo que dio detalles precisos sobre la ubicación del cuerpo. Un par de días más tarde, se conoció que quien avisó a la policía fue el concubino de una de las mujeres, quien se quebró e indicó que la cuchilla, el revólver utilizado y el celular de la víctima estaban enterrados en un pozo, en los fondos de la vivienda.Luego de ser detenidas, las jóvenes confesaron la autoría del homicidio.
Una fuente allegada a la investigación comentó que el móvil del crimen fue el robo y no un caso pasional, como se especuló en un momento. Las damas abandonaron el auto sin limpiar sus huellas y lo dejaron con las luces encendidas; se fueron a su casa, se bañaron y luego se fueron a un boliche bailable de Venado Tuerto con parte del botín.
Una de ellas habría quemado la ropa usada durante el hecho, mientras que su compañera optó por lavarla, con la intención de borrar las manchas de sangre, comentó un vocero policial.
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