Prisión preventiva a un chofer por un crimen que habría cometido su hijo
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El homicidio de Lucas Pinto en el Fonavi de Mendoza y Donado. Aunque admitió no haber disparado la madrugada del 1ºde mayo ante un intento de robo quedó preso hasta que todo se aclare.
“Yo no fui quien disparó”. La declaración del chofer detenido por haber disparado el balazo que el domingo mató a Lucas Matías Pintos frente a un edificio de Mendoza y Donado fue tan sorpresiva como el giro que tomó el caso. Un hijo de 16 años del acusado se presentó ayer en un juzgado de Menores y, si bien su versión se mantuvo en reserva, trascendió que el pibe asumió haber sido quien disparó en defensa de sus padres mientras eran asaltados. No obstante, el padre fue imputado por el suceso hasta que se aclare lo que pasó y seguirá 45 días en prisión domiciliaria y salidas laborales.
“Desconocía que en mi casa había un arma”, dijo ayer a la mañana Rodolfo Marcelo D.M. al declarar en la audiencia imputativa. El hombre tiene 42 años, es padre de cuatro hijos y trabaja como chofer en una empresa repartidora de Coca Cola. Con el rostro desencajado, admitió que fue él quien tras la muerte de Pintos les entregó a los policías la pistola Browning calibre 22 largo con el cargador vacío y la numeración limada. Pero negó haber sido quien la accionó.
Como la presentación de su hijo fue casi simultánea a la audiencia (ver aparte), la imputación al chofer siguió el trámite habitual a la espera de que avance la investigación. A partir de ahora habrá dos pesquisas paralelas: una en la Justicia de Menores, con impronta tutelar; otra en la Fiscalía de Homicidios del nuevo sistema penal. En ese contexto D.M. fue imputado como autor de homicidio agravado en concurso real con la portación de arma de fuego civil.
Intencionalidad. En una audiencia pública a la que sólo asistieron familiares del imputado, el fiscal Ademar Bianchini acusó a D.M. de haber “provocado intencionalmente” la muerte de Lucas Pintos el domingo 1º de mayo alrededor de las 5.20. Fue en inmediaciones de Pasaje Público al 7600, frente a su casa y a tres cuadras de Mendoza y Donado. Para la acusación, en ese lugar y en “circunstancias bajo investigación” el chofer extrajo un arma e hirió a la víctima en la frente.
Pintos, de 28 años, fue trasladado en una ambulancia del Sies al Hospital de Emergencias donde falleció a las 7.10 por un tiro que le ingresó por el lóbulo occipital derecho, levemente de arriba hacia abajo, y que le causó un irreparable daño encéfalo craneano. En la autopsia se recuperó un proyectil deformado.
El planteo de la Fiscalía se basa en que esa noche un móvil del Comando Radioeléctrico fue al lugar convocado por vecinos. Al llegar, supieron que el muchacho herido había querido entrar a la casa del transportista. Y que D.M. se identificó, entregó el arma y contó que habían intentado asaltarlo.
Descargo. Acompañado por los defensores Claudio Puccinelli y Alejandro Parolo, el chofer brindó ayer un relato en el que se mezclaron el tiempo pasado y el presente: “Yo vengo con mi señora. Había dejado el auto en una cochera y nos íbamos caminando para mi casa. Cuatro o cinco muchachos quisieron robarle, empezaron a insultarla y nosotros a caminar más rápido”, dijo.
“Cerca de mi casa veo que bajan mis hijos a defenderme. Me estaban pegando estos muchachos y me puedo zafar. Trato de meter a mi señora pero querían entrar a mi casa. Tiraban piedras, pateaban el portón. En todo momento querían entrar. Los vecinos llamaban a la policía y no sé cuánto demoraron, para mí fue una eternidad. En eso escucho el disparo. Estaba oscuro”, cerró el relato.
Cuando su defensor le preguntó quién fue entonces el autor del balazo sólo contestó: “No sé quién disparó. Yo no fui quien disparó”. En ese momento, su hijo de 16 años esperaba dar su versión ante la jueza Carolina Hernández.
A otra casa. En esta inusual circunstancia, el fiscal y la defensa le propusieron a la jueza Raquel Cosgaya que el chofer permanezca en prisión domiciliaria por 45 días.
El fiscal se basó en que ya el domingo le había llegado “de manera informal” la versión de que un hijo del chofer fue quien tiró. Para Bianchini, un dato que le otorga verosimilitud a esa teoría es que D.M. tiene otro hijo de 14 años, que por su edad es no punible. Sin embargo quien se presentó fue el de 16, que es imputable y por su edad puede ser sancionado penalmente.
La defensa remarcó de manera “terminante” la “ausencia de autoría” de su cliente, pero aceptó la detención para facilitar la pesquisa. “La prudencia indica que es conveniente que esto se aclare”, dijo Puccinelli, y señaló la necesidad de “mantener el núcleo familiar”.
Como en el barrio se produjeron hechos de violencia tras el crimen, toda la familia se tuvo que mudar y D.M. no podrá regresar a su casa, la que ayer debió ser custodiada por la policía ante el intento de un grupo de jóvenes de violentarla y saquearla. De modo que cumplirá la medida en el domicilio de un pariente y podrá salir a trabajar en tareas de oficina para resguardar su seguridad.
Un chico que declaró protegido
El hijo del acusado por la muerte de Lucas Pintos se presentó ayer en el juzgado de Menores a cargo de Carolina Hernández. Recién cuando terminó la audiencia imputativa contra su padre, con el legajo del homicidio a la vista, pudieron interrogarlo. Fue en presencia de sus abogados, un asesor de menores y la fiscal Nora Marull. El tema se manejó bajo estricto hermetismo “por un acuerdo de confidencialidad entre las partes” y sólo trascendió que dio su versión, con las garantías de una indagatoria, aunque “técnicamente no lo fue”.
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