Prisión preventiva sin plazos para acusados de llamadas extorsivas
Son tres presos alojados que presuntamente se hacían pasar por miembros de Los Monos para exigir dinero a sus interlocutores.Los tres presos acusados de extorsiones realizadas desde la cárcel de Piñero recibieron una nueva imputación por ese delito y ayer a la mañana un juez penal les dictó la prisión preventiva sin plazos a raíz de que se determinó que desde el penal los acusados se hacían pasar por miembros de la banda de Los Monos y de esa manera intentaban secuestros virtuales y extorsiones. Sin embargo, los imputados no tienen nada ver con esa organización.
El viernes pasado, agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) allanaron tres celdas contiguas del pabellón 3 de la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero y secuestraron varios teléfonos celulares, chips y anotaciones que vincularían a los reclusos con llamados telefónicos realizados desde el penal en el marco de las veinte causas que investigan los fiscales Nicolás Foppiani y Viviana O’Connell.
En las celdas fueron identificados Carlos Miguel F., de 28 años y detenido por homicidio, y Luis Alfredo B., de 22, acusado de robo calificado. A su vez, Héctor Edgardo G., de 24 años, que estaba imputado de robo a mano armada, fue arrestado fuera del presidio a raíz de que se hacía pocos días que había sido liberado.
Hechos
Entre los hechos que les achacan a los reclusos imputados está el que sufrió el padre de Luciano Vecchio, un interno también alojado en el pabellón 3 y condenado a 11 años de prisión por el crimen de Facundo Osuna, un chico de 17 años que era testigo clave en la causa por el triple crimen de Villa Moreno y que fue asesinado el 19 de julio de 2012 en Biedma y Balcarce.
Según denunció el hombre en la comisaría 5ª, los extorsionadores le exigieron 100 mil pesos a cambio de la vida de su hijo, de 32 años. El padre de Vecchio estuvo a punto de cumplir con lo exigido por miedo a que se concretara la amenaza pero finalmente radicó una denuncia y su abogada, Susana Zulkarneinuff, logró que el joven preso fuera “resguardado” en una celda de aislamiento hasta que se logre su traslado a otra cárcel.
Complicidades
Voceros de la pesquisa aseguraron que este tipo de hechos no puede darse sin la complicidad de algún efectivo del Servicio Penitenciario y dijo que dentro de los pabellones hay celulares que se comparten entre los internos para hablar con sus familiares.
En tanto, este diario publicó en sus ediciones del 16 y 17 de julio último una serie de hechos de extorsión de los que fueron víctimas vecinos de la ciudad a manos de presuntos sicarios de Los Monos que no eran otros que los presos ahora detectados dentro de Piñero y ajenos a la banda delictiva.
Llamados. Una de las víctimas de este tipo de llamados extorsivos fue César, quien el pasado 14 de julio recibió entre tres y cuatro llamados por parte de presuntos sicarios que le pedían 30 mil pesos para no desalojarlo por ola fuerza de la casa en la que vive con su familia, en Convención al 2700.
En aquella ocasión el hombre se mostró preocupado por el conocimiento que demostraron tener los interlocutores sobre sus movimientos y los de su familia.
“En la primera llamada se presentó como sicario de Los Monos y me dijo que me tenía que ir de mi casa porque la necesitaba para poner una cocina de cocaína. De lo contrario me iban a matar a mí, a mis hijos o a mis nietos. Yo le corté y como a los treinta segundos me volvió a llamar. Ahí el tono cambió y me dijo que le diera 30 mil pesos, que era lo que Los Monos le pagaban. Y que entonces, en lugar de sacarme la casa a mí, se la iba a sacar a otro”, detalló César.
Un día después le tocó a Roberto, un cocinero que vive en La Paz al 3200, quien recibió una llamada similar en la que el presunto miembro de Los Monos le pedía 25 mil pesos para no sacarlos de su casa. Posteriormente el extorsionador redujo esa cifra a 10 mil y exigió carga virtual para un celular.
Ese mismo día, una mujer recibió un llamado del mismo tenor en su casa ubicada en un pasillo de Ocampo al 3600, en la zona oeste de la ciudad. “Atendí y muy formal el hombre se presentó como Juan González y dijo ser uno de los líderes de la banda de Los Monos. Primero pensé que se trataba de una broma, pero enseguida el hombre empezó a pedirme el título de propiedad de la casa y dinero. Y me decía: «No me corte, porque voy a ir con mi gente, me voy a meter en su casa y la voy a matar a usted, a sus hijos y a sus nietos”, relató preocupada la mujer a este diario.
Fuente: La Capital
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