PROBLEMAS EN LAS PROVINCIAS POR EL FRÍO Y LA FALTA DE GAS
Las bajas temperaturas volvieron a causar problemas energéticos en el país. En los últimos días los sufrieron, por diferentes motivos, Córdoba, Mar del Plata, Balcarce, Entre Ríos, Neuquén, La Pampa, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Aunque sin cortes drásticos, el panorama se complicó también en Buenos Aires: anoche, la distribuidora Gas Natural BAN convocó a un comité de emergencia -una decisión poco común para el sector- por haber sufrido durante la jornada un desfase entre la oferta y la demanda. Así, mientras tenía contratado un suministro de 13 millones de metros cúbicos, debió entregar 16 millones por el crecimiento del consumo.
En esa reunión, que al cierre de esta edición aún no había concluido, directivos de la distribuidora conversaban con grandes usuarios, productores y transportistas de gas para estudiar medidas. No se descartaba aumentar un 10% las restricciones o, algo más difícil aún, pedirle al Gobierno permiso para volver a cortar el gas natural comprimido (GNC) en la provincia de Buenos Aires, lo que prohibió la semana pasada el ente regulador mediante una medida cautelar.
Ese desequilibrio entre oferta y demanda -que no origina inconvenientes graves si sólo se da por algunas horas- se había ya registrado la semana pasada, cuando la distribuidora Camuzzi Gas del Sur tuvo un desbalance de 24 millones de m3 y la transportadora TGS resolvió aumentar un 10% el ahorro.
Las necesidades de combustibles dieron ayer también por resultado un récord en el consumo de fuel oil, que emplean las centrales eléctricas para reemplazar el gas: 11 millones de toneladas, una cantidad considerable si se tiene en cuenta que el año pasado normalmente no se excedían los 8 millones.
CORTES DOMICILIARIOS
La situación fue más grave en la Patagonia. En Rincón de los Sauces, una pequeña localidad neuquina de 15.000 habitantes ubicada al pie de un yacimiento, se registraron la semana pasada los primeros cortes en los hogares. Tanto Gas Medanito, la productora que explota el pozo, como la distribuidora Hidrocarburos del Neuquén SA (Hidenesa) dijeron que la razón de las dificultades, ya solucionadas, había sido la baja temperatura. Y en Tierra del Fuego, el reemplazo de gas por gasoil en las dos usinas eléctricas causó un problema que continuaba ayer: cortes de luz de alrededor de una hora en los hogares. También en Santa Cruz hubo apagones por el frío, que congeló equipos generadores en una central. Así, el 70% de Río Gallegos estuvo a oscuras durante los últimos cinco días.
El resto de las interrupciones de gas afectó sólo a industrias, estaciones de GNC y usinas. En todos los casos, se trató de contratos interrumpibles, por los que las compañías pagan una tarifa menor y se exponen al racionamiento en caso de necesidad. Vale consignar, no obstante, que hoy, por más que lo pida y esté dispuesta a pagar más, ninguna empresa tiene acceso a otro contrato que no sea de ese tipo.
Las restricciones volvieron a preocupar a los empresarios. Una de las primeras firmas en sufrir los efectos fue Mc Cain, la fábrica de papas fritas y puré que tiene sus instalaciones en la ciudad de Balcarce. Las tareas estuvieron paralizadas durante el anteayer y ayer. El sábado, la actividad fue parcial, ya que, en horas de la tarde, hubo una nueva interrupción en la red. Ayer volvieron a tener gas, pero el cuadro es de absoluta incertidumbre. “Hoy tenemos gas, mañana no sabemos”, explicó a LA NACIÓN el gerente de Recursos Humanos de la firma, Claudio Rivero. A pesar de los problemas, Mc Cain consiguió enviar una exportación a Sudáfrica. Pero, según los ejecutivos, empieza a correr riesgo un segundo embarque, previsto para los próximos días. “Es un destino de exportación nuevo y sería una mala señal empezar con fallas o demoras”, agregó Rivero.
En Camuzzi Gas Pampeana, la distribuidora de esa zona, explicaron a LA NACIÓN que, aunque el frío había perjudicado el contexto, aún no se habían incluido en la lista de cortes a las empresas que tienen contratos en firme, categoría que les garantiza el fluido a cambio de una tarifa más cara. “Es una semana complicada -admitió un vocero- pero, por ahora, estamos sin más medidas que los cortes a usuarios interrumpibles.”
Otras perjudicadas fueron las estaciones de GNC de Entre Ríos y Mar del Plata. La semana pasada, el Gobierno había obligado, mediante una medida cautelar, a Gas Natural BAN a suministrarle fluido a la red de GNC, pero esa iniciativa se circunscribe sólo a su área de cobertura en la provincia de Buenos Aires.
En Paraná, las estaciones se quedaron, el último fin de semana, sin gas durante 10 horas. De la 1 a las 6 del sábado, y en el mismo horario del domingo, no hubo manera de cargar gas en los vehículos. Algunos surtidores cortaron incluso antes, a las 23, porque habían agotado sus cupos.
En la estación de servicio Oyrsa de calle Feliciano, de esa ciudad, cortaron desde las 23 del viernes hasta las 6 del sábado. “Tenemos que pedir autorización diaria para ocupar más volumen, pero los días de frío nos dan sólo los metros firmes. Si nos pasamos, tenemos una multa de un litro de nafta súper por cada metro cúbico que vendemos”, explicó a LA NACIÓN Marcelo Schneider, titular de la firma Oyrsa. “Nosotros tenemos un cupo de 10.700 m3 diarios y el viernes lo agotamos a las 23, así que tuvimos cerrado hasta las 6 del sábado”, indicó.
Córdoba había padecido las interrupciones ya la semana pasada. El servicio se restableció, aunque está, según explicó anoche el presidente de la Unión Industrial provincial, Rodolfo Banchio, en su “mínimo técnico”.
VIVIENDAS SIN SUMINISTRO
En Santa Rosa, La Pampa, no hay cortes significativos, pero está aún demorado el suministro de gas a las 280 nuevas casas del Plan 3000, un barrio social construido el año pasado. Camuzzi Gas Pampeana no habilita nuevas conexiones domiciliarias con el argumento de que no hay que poner en riesgo la provisión a los usuarios ya conectados a la red. El 31 de mayo pasado, en su visita a Santa Rosa, el presidente Néstor Kirchner dijo públicamente que había hecho gestiones ante el ente regulador para destrabar la situación para a los vecinos, la mayoría de muy humilde condición.
En Camuzzi explicaron a LA NACIÓN que esas conexiones podrían hacerse quizá después de las ampliaciones en el gasoducto San Martín, previstas para fines de julio. “No podemos crecer en extensiones de red porque no hay gas suficiente -dijeron-. Este barrio tenía factibilidad técnica, pero no factibilidad de suministro. Antes de hacerse el barrio, todos sabían que no íbamos a poder suministrarle gas.”
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