PROCESAN A DOS PERSONAS POR EL ASESINATO DE UN PEÓN RURAL
El juez de Instrucción Rubén Saurín concluyó que no existían elementos como para sospechar de delito alguno. Sin embargo, este magistrado fue recusado por los representantes legales de la familia del peón. La causa fue a parar a manos del juez Darío Sánchez quien, en las últimas horas, procesó a dos personas sospechadas de homicidio.
Se trata de José Benjamín Toniollo, de 74 años, propietario del campo; y Horacio Godoy, uno de los peones que trabajan en la finca.
En su resolución, Sánchez expresa que “el 25 de junio del 2005, siendo aproximadamente las 12, Horacio Godoy junto con José Benjamín Toniollo, agredió con un elemento contundente a Ángel René Santos, cuando se encontraban en la finca propiedad de Toniollo, causándole lesiones que le provocaron su posterior deceso”.
Ambos procesados se encuentran detenidos, aunque es probable que Toniollo termine cumpliendo prisión domiciliaria por tener más de 70 años.
Entre otros elementos y testimonios, el juez basó su resolución en los resultados de una pericia forense realizada en la ciudad de Rosario.
Según el magistrado, quedó demostrado científicamente que “la víctima sufrió al menos dos impactos de gran violencia que provocaron dos heridas contusocortantes. Una en la región parietal derecha según informa el médico asistencial de la guardia que lo recibe primeramente; y otra en la región occipital de unos seis centímetros de longitud de bordes festoneados que impresiona haber sido producido por un elemento contuso, no cortante”.
“Las heridas descriptas -añade- son indicativas de haber sido provocadas por elementos duros y pesados pero sin filo aun cuando pudiera tener un borde agudo”.
Aquel día
El día de la muerte del peón, los propietarios de este campo de Monte Vera llamaron a la ambulancia, aduciendo que el empleado había sufrido un ataque de epilepsia que le había causado una caída que provocó un fuerte golpe en la parte posterior de la cabeza.
A Santos los trasladaron a la Terapia Intensiva del hospital Cullen, donde murió cinco días después a causa de los golpes. El peón presentaba un fuerte hematoma en la zona del ojo derecho.
Saurín ordenó detener en un primer momento al dueño del campo, a su hijo y a otros dos peones, frente a la sospecha de que se tratara de un asesinato. Pero luego de indagarlos el magistrado consideró que no existían pruebas suficientes como para mantener detenidas a estas personas pues, para él, los elementos recabados eran contradictorios.
Además, los patrones de este peón nunca comunicaron la muerte a la familia del trabajador. Su madre, Asunciona Mamani, recibió la noticia gracias a un denunciante anónimo que, además, la trajo a Santa Fe y la llevó a la Justicia para que relatara lo ocurrido.
Desde el año pasado, el abogado de la familia del peón, Horacio Paulazo, venía insistiendo en que los peritajes médicos determinaban que las lesiones sufridas por Santos no pudieron haberse producido por una simple caída.
“Los partes médicos hablaban de lesiones por agresión. Incluso, un peritaje realizado en Rosario determinó que este hombre había sido golpeado con un objeto contundente, sin filo, ni punta”, remarcó insistentemente el abogado.
A pesar de estos informes, Saurín determinó que era necesario realizar la reconstrucción de los hechos. “¿Qué quería reconstruir?… Todo estaba en los informes técnicos”, dijo Paulazo.
Ahora, el juez Sánchez concluye que el informe médico “acredita que Santos no murió como lo sostienen los declarantes, sino que recibió al menos dos golpes producidos con un elemento duro, o más probablemente angulado y con gran velocidad de impacto y violencia”.
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