PROCESAN AL ÚNICO DETENIDO POR EL CRIMEN DE UN POLICÍA EN EL NORTE DE LA CIUDAD
Un joven de 21 años resultó ser el único procesado por el homicidio del cabo de policía Carlos Andrés Machuca, ocurrido hace un mes en el barrio Juventud del Norte. Otras tres personas recibieron la falta de mérito y recuperaron la libertad.
El muchacho de apellido Juncos, cuyo nombre no pudo ser debidamente acreditado, ya que se lo conoce como Damián Alberto o Juan Marcelo, fue el primero en caer detenido.
A través de las averiguaciones que hizo el personal de la Sección Homicidios de la URI, se pudo identificar a la persona que acompañaba a Machuca la madrugada del 17 de abril. Al momento de su detención se le secuestraron una bicicleta roja y una campera verde, elementos que luego fueron reconocidos por otros testigos como pertenecientes a Juncos.
Muchos tiros
A Machuca, de 28 años y padre de dos pequeños, lo encontraron muerto en el patio de una casa ubicada en Cafferata y Javier de la Rosa, en horas de la mañana. Presentaba un corte en la garganta y tres disparos de una 9 mm, arma reglamentaria que portaba esa madrugada cuando regresaba del trabajo en la sub comisaría 3ra. de Las Flores II.
Los vecinos del lugar dijeron a la policía que, entre las 3.30 y las 4 de la mañana del domingo, se oyeron tiros, varios de los cuales impactaron en un auto que estaba a unos cien metros del lugar en el que se halló el cuerpo del policía. Sin embargo, nadie pudo precisar quién fue.
Las dudas se disiparon cuando uno de los testigos dijo “que alrededor de las tres de la madrugada se presentó Machuca con otro masculino”, al que supo identificar. Dijo que habían ido a comprar cerveza, aunque en la segunda oportunidad apareció Juncos solo.
Desentendido
Al declarar en sede policial, Juncos negó la acusación, dio nombres, e incluso dijo quién había sido el que ultimó al cabo. Con esos datos detuvieron a tres personas más, aunque finalmente quedaron en libertad por orden del juez de Instrucción Penal, Diego Andrés De la Torre, que dictó la falta de mérito.
La determinación del juez no fue azarosa, ya que cada uno pudo acreditar dónde y qué estaba haciendo ese día. Tal es el caso de uno de los sospechosos, que no tuvo pudor en afirmar “que en horas de la tarde se puso en estado de ebriedad, por lo que se quedó durmiendo en la casa de su padre”.
El imputado no tuvo suerte en su intento por engañar a la Justicia. Además de ser reconocido por dos testigos que dijeron haberlos visto juntos esa madrugada, Juncos habría escondido el arma, perteneciente al policía y utilizada en su contra, en una zanja que se encuentra al frente de la vivienda de su padrastro. El ocultamiento de la prueba habría sido efectuado en horas de la noche del lunes, y en compañía de otras dos personas.
El juez procesó a Juncos por “homicidio calificado” y ordenó la prisión preventiva hasta tanto la causa llegue a sentencia. Una vez resuelta esta instancia, el Dr. Diego de la Torre tenía previsto hacer una rueda de reconocimiento para que los testigos señalasen al acusado.
Apremios.
El abogado defensor de Juncos planteó la nulidad de lo actuado contra su cliente por considerar que durante el acto prevencional hubo “agresiones físicas”. El fiscal rechazó ese pedido, ya que el imputado “niega haber sido sometido a agresiones físicas” y lo constata el médico forense. “Tampoco ha sido negada la firma por parte del imputado”, dice la resolución de la Justicia.
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