PROCESARON A CUATRO POLICÍAS Y UN OFICIAL MÉDICO DE SAN JUSTO
En un caso que provoca fuertes repercusiones en la ciudad de San Justo, el juez de Instrucción Julio César Costa procesó a cuatro policías de la Unidad Regional XVI, con sede en dicha localidad, quienes permanecen detenidos luego de haber sido denunciados por presuntos apremios ilegales contra un vecino de la zona.
Además, el magistrado procesó a un médico policial que, según las pruebas recolectadas hasta el momento, habría encubierto lo sucedido.
Los uniformados procesados son el comisario principal Juan Carlos Galetto, titular de la brigada de investigaciones de San Justo; el subcomisario José Luna, el sargento ayudante Julio Suñer y el sargento primero Abel Zabala, a quienes el juez encontró como presuntos responsables de los delitos de privación ilegítima de la libertad, apremios ilegales e incumplimiento en los deberes de funcionario público.
Por estas horas, en el juzgado se analiza un pedido de eximición de prisión presentado por la defensa de los policías, aunque no se sabe qué postura adoptará el juez Costa debido a la gravedad de la denuncia y a la jerarquía de los uniformados comprometidos.
El oficial médico Jorge Roberto Bogni mantuvo su libertad, aunque quedó procesado por los posibles delitos de falsedad ideológica de instrumento público en grado de partícipe principal y encubrimiento, en concurso ideal.
Golpes y presiones
El caso se inició el 28 de junio pasado a partir de la denuncia de Angel Catalino Alegre, un vecino de San Justo que fue detenido en tres oportunidades por la policía para que confesara ser el responsable del robo de cables telefónicos.
Según los dichos de Alegre, en aquel momento lo llevaron a la comisaría, donde lo habrían agredido para que confesara el delito que él asegura no haber cometido. Sin embargo, la detención jamás fue asentada en el libro de guardia de la dependencia policial.
Un día después, la policía lo volvió a detener y, nuevamente, obviaron registrar su ingreso en la comisaría. En aquella ocasión, las presiones y amenazas habrían subido de tono, pero Alegre se mantuvo firme en su postura de no reconocer el delito que se le intentaba endilgar.
Por la noche del 29 de junio, este vecino terminó otra vez en manos de los policías que, según su denuncia, lo comenzaron a golpear y amenazar “para que cante”.
Después de la paliza y antes de abandonar la sede policial, este hombre fue revisado por el oficial médico Bogni, quien observó los hematomas en su cuerpo. Cuando le preguntó a Alegre qué era lo que había ocurrido, éste le dijo que los golpes eran producto de una caída. Tiempo después, al realizar la denuncia por los apremios ilegales ante el juez, Alegre explicó que ocultó en un primer momento la verdadera causa de las lesiones temeroso de que, si decía la verdad, no lo dejaran abandonar la comisaría.
Sin embargo, al salir del lugar, golpeado y dolorido, se dirigió al Samco. Allí lo atendió otro médico a quien Alegre le dijo la verdad acerca de lo que había ocurrido.
Este joven médico, alarmado, se contactó inmediatamente con su colega policial y le comentó los graves dichos de su paciente. Pero para su sorpresa, el Dr. Bogni le habría respondido que no se hiciera problemas, que todo estaba arreglado y que no valía la pena denunciar lo ocurrido. Además, el oficial médico no volvió a revisar a Alegre.
El médico del Samco fue uno de los testigos que declaró ante Costa y este testimonio resultó fundamental a la hora de tomar una decisión acerca de los policías y del médico policial.
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