PROCESARON A LA MANO DERECHA DE CHABRÁN Y SEGUIRÁ EN LA CÁRCEL
Cada vez que le tocó declarar ante la Justicia, Raúl Villarreal juró y perjuró que él no era el jefe de seguridad de Cromañón. Su estrategia no funcionó: ayer el juez Julio Luciani lo procesó por el delito de homicidio reiterado con dolo eventual por la muerte de 193 personas. Por este mismo delito —se castiga con una pena de hasta 25 años de cárcel— ya había sido procesado en febrero su ex patrón, el empresario Omar Chabán. “Doctor, yo no soy un asesino”, alcanzó a decirle Villarreal al juez cuando éste le notificó su resolución. Después, se largó a llorar.
Villarreal y Chabán no sólo quedaron hermanados por la calificación del delito. Es que el juez, además, le trabó a Villarreal un embargo de 57.600.000 pesos, la misma suma con la que se embargó al empresario. Y toda la estructura doctrinaria con la que se fundamentó su procesamiento es casi un calco de la que se utilizó para imputar a Chabán.
El juez también dictó ayer el procesamiento por homicidio culposo del manager de Callejeros y del jefe de seguridad de la banda, Diego Argañaraz y Lorenzo Bussi. A cada uno se le trabó embargo por 20 millones de pesos. Anoche se esperaba que ambos fueran liberados ya que el delito de homicidio culposo permite la excarcelación.
De esta manera, el juez Luciani parece haber discriminado las culpas de unos y otros en la tragedia. A Villarreal le cabría una mayor responsabilidad ya que, según entendió el juez, tenía poder de mando dentro del boliche. De acuerdo a Luciani, Villarreal era el “coordinador general del local”, ya que se encargaba de abrir y cerrar el boliche, entregaba las entradas a las bandas para su venta y se reunía con ellas para organizar los shows.
“La principal responsabilidad de Villarreal —sostuvo el juez— emana de haber sido una de las personas que participó activamente de la organización del trágico espectáculo, con conocimiento del exceso del público, del estado de la puerta de emergencia, del ingreso de pirotecnia, de las deficiencias del control, de los incendios anteriores y de la posibilidad de un episodio con consecuencias trágicas”.
La acusación contra el manager Diego Argañaraz y el jefe de seguridad del grupo Lorenzo Bussi es más leve porque el juez entendió que aunque podrían haber suspendido el recital no tenían dominio sobre el local como Villarreal y Chabán. El juez, sin embargo, cuestionó a ambos en la resolución
De Argañaraz, el magistrado sostuvo que “actuó en forma imprudente y negligente, lo cual facilitó la producción del siniestro que terminó con la vida de 193 personas y produjo centenares de heridos”. Más adelante, Luciani agregó: “Si de acuerdo a la función que le fue encomendada, Argañaraz hubiera actuado diligentemente y en forma responsable, tomando los recaudos correspondientes, el incendio no se hubiera producido”.
A Lorenzo Bussi —fue contratado por Callejeros como jefe de seguridad para los controles del recital en Cromañón— se le imputa la ineficacia de los cacheos que no lograron detectar la pirotecnia que originó el incendio. Dijo el juez: “Si hubiera actuado en forma correcta, extremando el cacheo de los asistentes y verificando que ninguno de ellos ingrese al lugar sin antes ser exhaustivamente revisado, el incendio no se hubiera producido y las muertes se hubiesen evitado”.
Mariano Silvestroni, el abogado de Argañaraz, no quedó contentó con la resolución del juez, aunque ésta implica la liberación de su cliente. “Vamos a apelar el procesamiento. No era función de Argañaraz ni de Callejeros controlar los focos de peligro en el interior del boliche. Para que quede claro: mis clientes no tuvieron responsabilidad en la tragedia. Ellos no pusieron el techo de Cromañón ni manejaban las llaves de las puertas”, dijo Silvestroni anoche a Clarín.
El abogado de Villarreal, Albino Stefanolo, también apelará la resolución. “Para mí es incongruente que a Argañaraz y a Bussi los haya procesado por homicidio culposo y a mi cliente por un delito muchísimo más grave”.
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