PRODUCTORES AGROINDUSTRIALES ADVIERTEN UNA DEMANDA INSATISFECHA DE GASOIL
Con los ecos del último paro de estaciones de servicio a mediados de este mes, las voces de alerta se encienden ante la falta del combustible esencial que motoriza el desarrollo de los productores agroindustriales: el gasoil.
Los precios en alza del valor del barril de crudo a cerca de 70 dólares hicieron que las empresas petroleras que operan en Argentina, en busca de márgenes de utilidades mayores, decidan dedicar parte de lo que extraen a la venta directa sin refinar.
El pasado 11 de julio la Confe-deración de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha) advirtió al Diario El Litoral que “más del 60 por ciento del precio de los combustibles corresponde a impuestos que reducen los ingresos de las estaciones de servicio independientes (o de bandera blanca), mientras los balances de las compañías petroleras multinacionales exhiben excelentes márgenes”. El problema tiene varias caras, en un mercado dominado por las grandes multinacionales que deja sin chances a los pequeños vendedores y arrastra el problema a los productores agropecuarios por el cierre de estaciones.
Rubén Fernández, miembro de Faeni, admitió que la semana pasada hubo una reunión con el secretario de Comercio e Industria de la Nación, Guillermo Moreno, donde se expuso este tema. “Las estaciones de servicio abanderadas (que trabajan por cuenta y orden de las empresas petroleras) a veces quiebran stock porque las grandes compañías, al obtener más rentabilidad del crudo que del gasoil o nafta, les renuevan las cantidades para vender en períodos más largos. Esto invariablemente produce desabastecimiento”. El comerciante asegura además que la situación se traslada casi inmediatamente a las estaciones de bandera blanca (independientes), que le compran a los distribuidores o vendedores más grandes. “En caso de que alguna firma grande haga quiebre de stock, la Secretaría de Energía de la Nación tiene un camino más largo para identificar al responsable si se denuncia una maniobra como esta, y la situación se vuelve crítica”. El representante de expendedores de combustible agrega que el gobierno nacional acordó de palabra no variar los precios, “situación en la que quedamos enganchados con compromisos establecidos hasta diciembre, pero subieron los salarios y esto debió haberse trasladado al precio, porque representa parte de la estructura de costos que terminan absorbiendo los comerciantes, esto genera el cierre de estaciones y se produce una situación preocupante. Hay crisis energética porque se han hecho mal las cosas mucho tiempo en que no se invirtió”, sintetiza Fernández.
CUESTIÓN DE PRECIOS
Otra de las caras de este duro trance para los compradores está relacionada con el valor de venta del combustible al público. El precio del surtidor del gasoil corresponde a un valor de 28 dólares el barril de crudo, cuando en el mercado mundial ronda los 70 dólares. Cerca de las fronteras el precio está sujeto al valor internacional, por lo que algunos transportistas, como también productores se vuelcan a estaciones tierra adentro para abaratar costos. Este panorama no es privativo a Santa Fe, también se siente en localidades de la provincia de Misiones, donde la entidad que reúne a las estaciones de servicio (Cesane) ya le solicitó reiteradas veces al gobierno de esa provincia la declaración de estado de emergencia, situación similar a otras localidades ribereñas de la frontera con Paraguay. “Se han descubierto camiones con doble tanque de gasoil, que ingresan por el norte de nuestro país, cargan combustible más barato que lo que indican los precios internacionales y al otro día vuelven para cargar el otro”, señala Pablo Orsolini, vicepresidente de Federación Agraria Argentina (FAA). El ruralista señala así una de las principales causas que motivan las denuncias de productores agrarios que llegan a quedarse sin combustible en épocas críticas como las etapas de siembra y cosecha. Por otra parte remarca que las denuncias ante la secretaría de Energía para frenar lo que se conoce como “contrabando hormiga” dieron algunos resultados. “Hace un mes y medio el gobierno nacional empezó a instrumentar una política de precios diferenciales para los camiones con patentes extranjeras en Chaco y Formosa, y por ahora la situación es normal, aunque tenemos que reconocer que en esta época no hay siembra ni cosecha. Cuando en septiembre sea momento de recoger trigo veremos los resultados finales” enfatiza Orsolini.
Haciendo foco en el tema con una lente distinta, el ingeniero Enrique Lasgoity, de la Comisión de Transporte de la Bolsa de Comercio de Rosario, presentó un trabajo en el que señala que el sector agroindustrial, además de ser “el que más porcentaje de consumo tiene”, peor perspectivas interpreta para el negocio a mediano plazo. En el informe, el ingeniero además destaca que el agroindustrial, sobre todo si es pequeño, “sufre los problemas de desabastecimiento de la cadena, pero es el que paga el precio “lleno” (sin subsidios gubernamentales), mientras que otros consumos como el transporte urbano de pasajeros y el de cargas, reciben precios subsidiados”.
En tono de denuncia, Lasgoity advierte que el panorama energético de las reservas no se tiene en cuenta por el gobierno nacional, pero se escuchó hablar de él con particular énfasis, por parte del sector empresario, durante las jornadas del último Mercosoja 2006. “No hay un horizonte de petróleo a la vista, sabemos que con los actuales niveles de desarrollo de la actividad agroindustrial y este problema se irá agudizando hasta aumentar las cantidades de importación de gasoil. Sólo para el año 2007, se calcula que pasaremos de consumir 12 a 14 millones de metros cúbicos del combustible si el ritmo de la economía continúa con este empuje”, adelanta.
Además Lasgoity afirma que la situación lejos está de otras perspectivas porque las exploraciones no son hoy por hoy emprendimientos rentables por su larga amortización, estimada en 25 años. Para evitar que se acentúen estas condiciones, Lasgoity propone un “uso racional” del gasoil: “deberíamos invertir el orden de la logística de la producción agraria, pasar las cosechas por hidrovías, después a ferrocarriles y camiones para trayectos más cortos. No al revés, como ahora. Por cada barcaza en el río calculemos cincuenta camiones que además, desgastan la infraestructura de rutas, sufren robos y protagonizan accidentes”, puntualiza.
“Hay que tener previsibilidad de costos porque en pocos años Argentina será un importador neto”, dictamina el ingeniero agrónomo que impulsa “como hace Brasil”, el desarrollo del consumo de biocombustibles para el mercado interno.
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