PROFANAN TUMBAS EN ESPERANZA
El viernes, cerca de la medianoche, un grupo de delincuentes desconocidos, rompió con una barreta las puertas del panteón de los Ripamonti – tradicional familia de la región, que también estuvo afincada en Rafaela- en el cementerio municipal de la mencionada ciudad. Una vez que accedieron al lugar, tras violentar la puerta, desmontaron los bustos y figuras de mármol de Carrara y con una carretilla especial los trasladaron hacia afuera, junto con otros objetos, como pilares del mismo valioso material, que se encontraban ya en la puerta sur de la necrópolis.
El intento de robo fue confirmado al diario El Colono del Oeste en la mañana del sábado por Marcos Pío Blatter, encargado de la necrópolis.
De acuerdo a lo narrado, la patrulla de la Unidad Regional XI pasó entre las 23:30 y la medianoche, lo que obligó a los delincuentes a abandonar todos los elementos y huir rápidamente. Antes de intentar el robo, destrozaron la puerta de ingreso al cementerio que se ubica al sur de la entrada principal y allí -se presume- quedó alguien de “campana” y al advertir la proximidad del móvil policial avisó rápidamente a sus cómplices que inmediatamente abandonaron la intención del ilícito y desaparecieron ocultándose en la noche o haciéndolo en un vehículo que los debería estar aguardando.
El panteón de la familia Ripamonti, naturales de Esperanza pero sumamente conocidos en Rafaela, donde residen familiares, se ubica desde el ingreso central, a la izquierda -al sur- y luego, en el primer camino que se dirige hacia el oeste, a unos pocos metros, entre los panteones de familias ilustres esperancinas y también de injerencia histórica en Rafaela como los Lehmann y la familia Echagüe. La tumba principal tiene un féretro. El mismo está empotrado en vidrio y con un altar de mármol donde hay candelabros y una cruz con un cristo, todos de bronce. A la derecha un busto de mármol de Carrara del extinto Aquilino Ripamonti, fallecido en 1911 y a la izquierda del féretro el de su esposa.
También en el techo se ve una antigua y valiosa araña de bronce y candelabros del mismo material de importante altura, con sus velas gruesas, en los laterales. Todos ellos muy bien cuidados. Sobre el altar, un mantel blanco había permitido merced al polvo, grabar claramente huellas de manos, presuntamente de los sacrílegos y profanadores de tumbas. Debajo de esta estructura, hay un sótano muy grande al cual se accede por una importante escalera, donde se encuentran los féretros de Luis Ripamonti, Albina Hugentobler de Ripamonti, Blanca de Ripamonti, Aquilino Ripamonti, Cayetano Ripamonti, Alfredo Ripamonti, Luisa Enriqueta Ripamonti y cuatro féretros pequeños presuntamente con familiares reducidos.
El panteón goza de un cuidado excelente y al parecer a los delincuentes les interesaban los elementos de mármol y bronce, que además tienen valor como objetos antiguos.
Por lo que en principio se pudo ver, no se trata de improvisados, porque esos objetos robados deben tener compradores en el mercado negro. De acuerdo a lo señalado por Blatter, los robos, no de esta magnitud y escala, son lamentablemente habituales, especialmente en los últimos tiempos, donde se debió extremar el cuidado del amplio lugar, especialmente por parte de las patrullas del Comando Radioeléctrico de la UR-XI.
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