PROFESIONALES DE LA UNR SOSTIENEN QUE EL “PACO” ESTÁ EN LA PROVINCIA DE SANTA FE
Contrariamente a los testimonios oficiales, desde la Universidad Nacional de Rosario afirman que la droga llamada “paco” –de gran poder adictivo y que cada vez tiene más consumidores- está en Santa Fe.
“Llegó con un retraso, en relación al auge que había venido teniendo, sobre todo en la provincia de Buenos Aires”, dijo Silvia Inchaurraga, directora del Centro de Estudios Avanzados en Drogadependencias y SIDA (CEADS) de la Universidad Nacional de Rosario.
En particular, la ciudad de Rosario es uno de los puntos de desembarco de la sustancia, compuesta principalmente de pasta base de cocaína. Pero también, mediante algunos allanamientos practicados por la Policía Federal, en diferentes puntos de la provincia fueron detectados algunos casos.
Igualmente, no tiene todavía la visibilidad social que sí posee en otros lugares del conurbano bonaerense.
Lo que se conoce como “paco” es técnicamente la pasta base de la cocaína, uno de los productos que se obtiene en el proceso de fabricación de la droga. “Es importante señalar que es una sustancia muy tóxica, fundamentalmente no es apta para el consumo humano, porque está mezclada con carbonato potásico, kerosene, ácido sulfúrico”, sostuvo Ichaurraga.
La droga se comercializa a un precio demasiado barato (un peso o dos pesos cada “paco” -dependiendo de la calidad-), con lo que se genera mayor accesibilidad por parte de los sectores mas bajos de la sociedad.
La profesional sostuvo que en este contexto es necesario comenzar con las tareas de prevención primaria, o bien, atacar a los adictos que tienen un grado poco profundo de dependencia de la droga.
LA DROGA DE LOS POBRES
Cuando la Argentina salió de la convertibilidad, muchas situaciones mutaron. La cocaína, que evidenció una explosión de ventas durante la década del ’90 en el mundo, se retrajo exponencialmente en el mercado argentino de bajo poder adquisitivo y se ubicó sólo allí donde todavía hay capacidad de compra. Esto trajo como consecuencia una reconversión del mercado, que suplantó con PBC ese consumo instalado en los barrios pobres que ya no accederían a la opulencia de la cocaína.
La pasta base es la cocaína no procesada, extraída de las hojas del arbusto a través de una maceración con distintos solventes.
‘Paco’ es el nombre vulgar por el que todos reconocen a la PBC.
“A la gilada esa la hacen con los desechos de la cocaína, le meten todo;
hasta veneno para ratas. Para fumarla agarrás un cañito de antena de
televisión, le metes virulana adentro y dejas un poco para poner la pasta.
Es un flash jodido; te sube directamente a la cabeza con la primera pitada y te va quemando todo por dentro. En dos o tres meses no servís para nada, porque se te van las ganas de comer, de bañarte, de todo; quedas estúpido.
Por eso a los que fuman les decimos los muertos vivos. En el barrio es un
bajón ver a los pibes así, tirados en las esquinas, descalzos, deformados de tanta porquería. Yo los veo cuando fuman, y se le ponen duros los tendones, se contorsiona todo el cuerpo. Fuman y a los cinco minutos el cuerpo te pide más, porque la porquería es muy adictiva, te engancha enseguida y perdés.
Terminas meando, cagando y escupiendo sangre. Algunos empeñan hasta el inodoro para seguir fumando, y otros llegan a prostituirse para conseguir un poco más”, según Marta que es una joven madre que vive en Ciudad Oculta, Villa Lugano, en una recopilación realizada por Sebastián Gastelu, director de Relaciones con Organismos Gubernamentales y No Gubernamentales de la SADA (Subsecretaría de Atención a las Adicciones del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires).
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